La recogida selectiva y los puntos limpios propiciaron su desaparición
09 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Aunque es una práctica que todavía no está completamente erradicada en Barbanza, hubo una época en la que puede decirse que el monte estaba plagado de vertederos incontrolados. En numerosos puntos se acumulaban desde enseres domésticos hasta residuos procedentes de la construcción, depositados tantos por particulares como por empresas de la zona.
Y esa época no es tan lejana como pudiera pensarse. El 9 de agosto de 1990, La Voz informaba de la proliferación de vertederos en el litoral de Porto do Son, lo que propiciaba incluso la aparición de pequeñas plagas de insectos. Ese mismo día, pero cuatro años después, el periódico se hacía eco de una información similar, pero con un escenario diferente, Rianxo. Allí, el Concello había decidido adoptar medidas para tratar de erradicar los numerosos basureros incontrolados extendidos a lo largo y ancho del municipio.
La relación de noticias sobre esta insalubre y fea práctica se extiende hasta la actualidad. Eso sí, varios hechos contribuyeron por lo menos a disminuir, tanto en número como en tamaño, los basureros incontrolados. Crucial fue la implantación de la recogida selectiva de basuras en todos los municipios de Barbanza y decisiva fue también la puesta en marcha de los puntos limpios, así como de los vertederos para la recogida de los residuos procedentes de la construcción.
A ello hay que sumar la conciencia que la población barbanzana ha ido tomando sobre la necesidad de cuidar el entorno evitando el depósito de residuos en montes y playas, pero también realizando una correcta separación de la basura para su posterior reciclaje.
Eso sí, pese a que hay más medios que nunca, todavía existen vecinos que no dudan en arrojar los residuos al monte, provocando la aparición de pequeños basureros incontrolados.