Dos científicos desarrollan para el sector herramientas de lucha contra el fraude
05 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.reportaje en el laboratorio de i+d+i del consello regulador
En la habitación hay cuatro mesas. Sobre las mesas, los papeles y las carpetas forman capas y montañas. «Cualquier día morimos sepultados», bromea Ángeles Longa. Es la responsable del departamento de I+D+i del Consello Regulador do Mexillón de Galicia, y este despacho es el lugar en el que ella y su compañero Ren Shiang Lee dan vueltas y vueltas a cada dato. Algunos trazos de esos pensamientos se dejan ver en la pizarra que ocupa una pared, donde el borrador no ha acabado de eliminar las huellas de un viejo diagrama.
En este despacho abigarrado, explica Ángeles, están las semillas de muchos y muy variados proyectos de investigación. Pero en época de crisis, parece que el I+D+i no es una cuestión prioritaria, y la entrada de financiación se ha reducido tanto que el departamento del Consello Regulador do Mexillón está bajo mínimos: la plantilla, que llegó a estar integrada por cuatro personas, se ha quedado en dos.
Con menos gente y con menos dinero contante y sonante, la actividad de este departamento se ha visto muy limitada. En este momento, todas las acciones se están centrando en «desarrollar y perfeccionar herramientas que permitan identificar de forma más rápida y más ágil el mejillón gallego del que no lo es». Nada de esto podría hacerse si este mismo equipo no hubiese cosechado en el año 2008, y en un tiempo récord, su gran éxito: la identificación del ADN del molusco gallego.
Aquel descubrimiento marcó un antes y un después en la lucha contra el fraude en el etiquetado del mejillón, y permitió al Consello Regulador iniciar causas y procesos por irregularidades de este tipo. Ángeles Longa es consciente de la importancia de su hallazgo. «Si te paras a analizarlo, acabas descubriendo que el fraude en casi todo lo relacionado con productos de la pesca es algo deprimente. Se etiquetan mal muchísimas cosas, hasta la merluza congelada. Ese es el mundo en el que vivimos y por eso es tan importante esforzarse por desarrollar herramientas que permitan identificar tu producto y evitar el fraude».
Ahora nos habla Ángeles Longa desde el laboratorio: una sala esterilizada y pulcra. Insiste, varias veces, en la urgencia de su trabajo, ya que es fundamental armarse para poder identificar más y mejor al mejillón gallego de los productos que inundan el mercado bajo nombre falso y que, si ocasionan un problema, «acabarán arrastrando al mejillón gallego». Desde que han comenzado a examinar muestras procedentes de los mercados, han encontrado pruebas que parecen indicar que algunos competidores de Galicia están utilizando semilla de Hatchery para suplir la cría natural. Y también han encontrado rastro de mejillones triploides: bivalvos modificados genéticamente y que, en teoría, no deberían poder reproducirse. Pero la teoría, en este caso, no parece ser demasiado sólida.
Ángeles Longa y Rei Shiang Lee hablan de todos estos elementos como lo haría un detective de sus sospechosos habituales: con una mezcla de curiosidad, respeto y preocupación. Seguimos con el símil. «¿Sois los CSI del mejillón gallego?». Lejos de enojarse, Ángeles y Ren Shiang se ríen. «Podría decirse que sí».
El hallazgo del ADN del bivalvo gallego marcó un antes y un después