Agua garantizada en Barbanza

María Xosé Blanco Giráldez
m. x. blanco RIBEIRA / LA VOZ

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La traída del Ulla fue una obra hidráulica crucial para la comarca

02 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Con un coste de 36 millones de euros, la red de abastecimiento de agua procedente del río Ulla fue una actuación crucial para Barbanza e incluso una de las obras hidráulicas más importantes de España. Tal día como hoy, en el año 2002, La Voz informaba de la puesta en funcionamiento del último tramo de la canalización, comprendido entre los municipios de A Pobra y Ribeira. Presidía el acto el entonces conselleiro de Política Territorial, Xosé Cuíña. Previamente, en enero del 2001, se había inaugurado la obra en Boiro y un mes después, en Rianxo.

En los cuatro municipios, todavía quedaba mucho por hacer para poder echar mano del agua procedente del Ulla, pues esta solo llegaba a una red general. Pero los alcaldes tenían claro que la inversión sería rentable tarde o temprano: «Esta infraestrutura está preparada para abastecer a unha poboación superior aos cen mil habitantes e, cando vaian medrando os polígonos industriais e os pobos, será necesaria», decía el pobrense Isaac Maceiras a las puertas del verano del 2004.

Por aquel entonces, el polígono industrial de A Tomada ya había tenido que conectarse a la traída del Ulla para garantizar que el agua llegara a las industrias. En los veranos posteriores, los cuatro concellos barbanzanos hicieron lo propio, con el fin de evitar restricciones derivadas de la sequía.

Aún hoy, hay un número importante de núcleos, sobre todo en las zonas rurales, que cuentan con traídas particulares y que corren por lo tanto el riesgo de padecer problemas derivados de la falta de agua. La asignatura pendiente es acercar la red general de abastecimiento a todas estas viviendas.