Más de una veintena de nuevos compradores acuden de forma diaria a la rula de Ribeira para comercializar después la mercancía a domicilio
27 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.La actividad pesquera se está convirtiendo en Barbanza en un flotador para sortear la crisis. No solo hay demanda para conseguir permisos marisqueros, enrolarse en un barco o trabajar en la conserva, también crece la cifra de personas que deciden hacerse autónomas con el propósito de dedicarse a la venta minorista de pescado.
Uno de los lugares en los que resulta más patente el empleo de esta fórmula como alternativa laboral es la lonja de Ribeira. De hecho, su administrador señala que hay más de una veintena de nuevos compradores. Todos ellos tienen una característica común, según indican desde la rula: adquieren producto de temporada, merluza, jurel, sardinas, fanecas, maragotas, pulpo, y adquieren poca cantidad.
Desembolso
Aunque depende de los casos, la mayoría suelen desembolsar entre 200 o 300 euros y comercializan la mercancía por las casas, principalmente en núcleos pequeños. Algunos ya tienen clientes de mano y otros han ampliado su red, estableciendo contacto con restaurantes para suministrarles el producto.
Además del permiso correspondiente expedido por el Concello para ejercer la actividad, estos compradores depositan un aval, de unos 300 euros, en cada una de las vendedurías con las que trabajan. Este importe constituye una garantía ante un posible impago.
Estas personas ejercen su actividad en toda la comarca, estableciendo una nueva red de distribución.
Aunque es la lonja de Ribeira en la que más se nota la presencia de nuevos compradores por la diversidad y cantidad de pescado que se subasta, el fenómeno parece estar extendiéndose.
De hecho, el patrón mayor de Porto do Son, Tomás Fajardo, señala que ha recibido la llamada de varias personas interesadas en conocer los requisitos necesarios para poder comprar en la lonja. Sin embargo, el 80 % de las subastas en esta rula corresponden a pulpo y, además, se efectúa una única subasta a la semana. El precio que se establece es el que fija el mejor postor.
También el responsable de la cofradía de Aguiño, José Oujo, indica que hay un incremento de personas interesadas en adquirir.
Aunque la cifra de quienes desarrollan esta actividad de forma legal se ha incrementado, también lo hace la de los que deciden utilizar los cauces extraoficiales, un problema cada vez más difícil de combatir.