Los cazadores creen que esta medida contribuye a «acabar con todo»
20 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.La Xunta ha ampliado a la mitad de los concellos de la Costa da Morte las autorizaciones inmediatas para la caza de jabalíes, atendiendo a los daños que estos causaban en las plantaciones de maíz. Para los sindicatos esta es una buena noticia que llevaban tiempo reclamando, pero algunos aficionados a los deportes cinegéticos ven la medida como un intento de «acabar con todo» en vez de apostar por una gestión racional que favorezca la biodiversidad.
La iniciativa del gobierno autonómico permite, a grandes rasgos, que se organicen batidas fuera del período hábil, que va del 18 de agosto próximo al 17 de febrero del 2013 en aquellos municipios en los que se registraron más denuncias por destrozos. Esta posibilidad, según explican desde el sector, estaba ya abierta pero implicaba una valoración de las pérdidas por parte de los agentes de Medio Ambiente antes de conceder las autorizaciones. Sin embargo, ahora ese trámite queda eliminado y los tecores interesados únicamente deberán comunicar su intención antes de salir al monte.
El asunto fue abordado en la última reunión de la Federación Galega de Caza, en la que participó el presidente del tecor de Montemaior (A Laracha), Ramón Bértoa, uno de los especialistas más implicados de la comarca.
Bértoa tiene la impresión, y como él muchos asociados, de que no se está «indo por bo camiño», porque se matan «porcas con crías pequenas de tres ou catro quilos», con lo que lo único que se consigue es dañar una especie que, a su juicio, no tiene un problema de superpoblación. «Oes comentarios de que en Soandres hai xabaril, en Montemaior tamén e en Sofán igual, pero despois, cando te pos a preguntar, resulta que todos che din que viron un macho grande, casualmente o mesmo que levamos tempo controlado porque ten un defecto nunha pata traseira, co cal, en canto o matemos acabouse», reflexiona.
El presidente de los cazadores laracheses admite y entiende las quejas de los agricultores pero insiste en que el verdadero problema «é que ninguén quere pagar os danos». Además, señala que este asunto no es una responsabilidad directa suya: «Nós non sementamos xabarís e parece que temos que saír ao monte facer batidas aínda que non se mate nada, porque senón aos gandeiros paréceslle mal».
Bértoa apuesta por otras soluciones y, en vista de que la Xunta no quiere asumir las pérdidas, se muestra partidario de «subir un pouco as licenzas» para abordar el problema entre todos.
Su colega, José María Álvarez, del tecor de Coristanco, es bastante más rotundo y califica de «auténtica barbaridade o que se está facendo» porque «hai outras 50.000 medidas» que se pueden adoptar. Entre ellas, propone dejar sacos de maíz inservible para otros fines en las zonas que habitan los jabalíes «como se está facendo noutras zonas e funciona» o plantar algún terreno yermo «entre todos» para que no sean solo los agricultores los que tengan que cargar con las pérdidas.
Para Álvarez abrir la veda y darle muerte a los animales no es más que «querer acabar con todo» en un sector que genera un movimiento económico infinitamente superior a los daños de los jabalíes.
En cambio, Ramón Saleta, de Unión Agrarias, considera que la medida es acertada, «porque non ten sentido facer as batidas a partires de setembro» cuando el maíz ya está plantado ahora y es susceptible de ataques. A su juicio, los concellos en los que la Xunta ha concedido autorización son todavía pocos, porque responde a aquellos en los que se han producido más denuncias en los últimos años.