El timo africano del vino

La Voz

FIRMAS

Bodegas de O Condado y O Baixo Miño reciben supuestos pedidos en los que se pide al empresario anticipos «para arreglar el papeleo»

17 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

El timo de la estampita no conoce fronteras. El anonimato que proporciona Internet permite adaptar la engañifa a mil y una posibilidades. El mundo del vino no se ha librado de dicha engañifa que, en este caso, no ha pasado de intento. Así, han sido varias las bodegas de las zonas de O Condado y O Baixo Miño a las que han intentado timar con el señuelo de supuestos pedidos millonarios. «Es una puesta en escena tan rudimentaria que se les ve venir de lejos», ironiza uno de los bodegueros tentados.

El modus operandi es siempre el mismo. La única variante es el país desde el que se intenta iniciar la «fructífera» relación comercial. Todos son del África subsahariana, preferentemente Gabón y Congo.

El correo electrónico de la supuesta empresa comercializadora viene a decir que están muy interesados en el vino gallego, en particular en el que se produce en la Denominación Rías Baixas, que en África hay un mercado potencial muy importante y que las operaciones que realicen con la bodega serán de muchos ceros, incluida ya la primera. En algún ocasión han llegado a pedir precio de la totalidad de la cosecha.

La pega

Claro, la única pega reside, según se explica, en que el papeleo es extraordinariamente engorroso, pero que hay que forma de salvar cualquier obstáculo burocrático en poco tiempo. Esa forma, claro, es el dinero. Aportando una cantidad nunca inferior a 3.000 euros, los canales administrativos se abrirán con facilidad. Claro, es la bodega la que tendría que adelantar esa cantidad, una pequeñez en comparación con lo que va a ganar en el futuro a base de pedidos y más pedidos. ¿Que por qué no ponen los 3.000 euros los timadores? Pues también para eso tienen respuesta: porque las autoridades de su país quieren tener constancia de que, en efecto, están realizando gestiones comerciales con España, en este caso con bodegueros gallegos.

Que se sepa, ninguno ha caído en la trampa. Lo que sí han llegado a hacer es intentar comprobar los pocos datos que figuran en la misiva electrónica. «Claro, sin resultado, porque cuando se va al dominio no aparece nada», señala uno de los bodegueros tocados que, asegura, se limita a tirar a la basura ese tipo de correos.

China, sí

Los que sí están verdaderamente interesados en el albariño son los chinos. Una delegación gubernamental y empresarial de la provincia de Guizhou, visitó hace dos meses la bodega Marqués de Vizhoja (Arbo). El encuentro supuso un paso más en la promoción de las relaciones comerciales en el sector vitivinícola entre España y China. «Es necesario que conozcan no solo nuestro producto final sino también nuestras costumbres, nuestros viñedos y nuestras tierras», dijo el propietario y director comercial de la bodega. Y eso es lo que han decidido hacer.

Los timadores piden adelantos de 3.000 euros para salvar la burocracia