Una vida entre delfines

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CESAR QUIAN

Un matrimonio inglés recala con su velero en Galicia tras dos años ininterrumpidos de viaje por España

15 jul 2012 . Actualizado a las 06:00 h.

Cansados de la gran ciudad, Stuart y Linda Jackman tomaron la decisión de trasladar su hogar a un velero. Esta pareja inglesa ha hecho una parada en A Coruña tras más de dos años surcando la costa peninsular: «Después de tanto tiempo nos apetecía hacer una parada en A Coruña, el clima es agradable y el calor no agobia», dicen.

Ya suman 10 años viviendo en el velero, pero sin duda uno de sus destinos favoritos son las rías gallegas, de las cuales confiesan estar enamorados.

Tras quince días en A Coruña, su meta ahora es llegar hasta Francia. Partieron desde Inglaterra, donde dejan hijos y nietos, pero eso no es una preocupación para ellos. «No echamos de menos, ya que detestamos el tipo de vida sedentario de la ciudad, y a pesar de extrañar a los nuestros, la pasión por el mar y la pureza de las olas nos empujan a continuar la vida a bordo» afirma Stuart.

El matrimonio asegura que lo mejor es esa sensación de libertad que les reporta sentir el viento y el aire puro cada mañana en sus rostros. Aman tanto este tipo de vida que han decidido alejarse del típico hogar tradicional y hacer del barco su casa. «No es que estemos viajando todo el tiempo, es que nuestras vidas son un viaje interminable» dice Linda.

Pesca, lectura y música son las actividades que les acompañan en su ruta, además del descanso, la diversión y sobre todo la reflexión y el conocerse a sí mismos. «Es lo mejor que hemos hecho en nuestra vida» afirman.

La pareja pasa mucho tiempo amarrada en puerto, ya que aprovechan al máximo las ciudades a las que acuden, y disfrutan aprendiendo nuevas culturas, costumbres y gastronomías. La de Galicia, dicen, «es incomparable, la mejor».

Las playas gallegas también son un tesoro de la tierra. Por eso cuando hace buena temperatura «nos gusta anclar el barco en un lugar refugiado del viento y acercarnos con la zódiac a conocer las calitas más recónditas de Galicia».

«Además de las olas, el viento y esas gotitas de agua salada que me despiertan cada día, lo mejor son los compañeros de viaje». Linda es una enamorada del mar y adora tener a los delfines como vecinos. No siempre salen a la superficie, y menos si ven un barco, pero el día que lo hacen esta pareja duerme «con una sonrisa en la cara. Me gusta ver cómo juegan con la estela que deja el barco, cómo navegan en familia, y en ocasiones pueden acompañarnos durante horas» asegura Stuart con entusiasmo.

Dicen que reírse alarga la esperanza de vida, y este matrimonio inglés sigue el principio a rajatabla. «Además de que no hay polución y nuestros pulmones lo agradecen, pasamos gran parte de día riendo, navegar es salud». Sin duda más de uno cambiaría su vida por la de estos ingleses; que lejos de vivir preocupados por la prima de riesgo o la subida del IVA se limitan a buscar un lugar tranquilo donde anclar su velero.

«No viajamos todo

el tiempo, nuestras vidas son un viaje interminable», asegura Linda

marta bermúdez