Errores policiales y judiciales dejan libres a los procesados por asaltar a una familia en Chantada
15 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Los grabaron mientras hablaban del reparto de una «herencia», les encontraron joyas y teléfonos robados en la casa asaltada, confesaron en el Juzgado que habían sido ellos, uno de ellos se dejó ADN en la prenda con la que se tapó la cara.... Pues el Tribunal Supremo acaba de absolverlos. La sentencia final sobre el asalto sufrido por una familia de Chantada en su casa en la madrugada del 30 de abril del 2009 no dice en ningún momento que los ladrones no fueran las cinco personas que la Audiencia de Lugo condenó por estos hechos en junio del 2010 a penas que sumaban más de cien años de cárcel. Lo que dice es que las pruebas contra ellos se consiguieron con irregularidades de las que culpa a la Guardia Civil y a la jueza de Chantada que instruyó el caso.
La investigación policial y judicial de aquel caso se encarriló gracias al pinchazo de teléfonos móviles, entre ellos los que se supone que los ladrones se llevaron de la casa. Ya durante el juicio en Lugo, las defensas de los nueve acusados insistieron en que la autorización de las escuchas telefónicas fue irregular. «Teníamos claro que las cosas no se habían hecho bien», dice Beatriz Dávila, del despacho de abogados de Vigo que defendió a varios de los acusados, de orígenes diversos pero todos residentes en aquella zona.
En esas dudas basaron su recurso de casación y el Supremo les ha dado la razón. La sentencia deja en mal lugar el trabajo efectuado por la Guardia Civil y el Juzgado de Chantada. Los magistrados recuerdan que la autorización de pinchazos telefónicos tiene que estar siempre correctamente fundamentada. Y en este caso, el agente que instruyó el caso no explicó bien a la titular del juzgado las razones por las que pedía la intervención de los teléfonos.
¿Dos, cuatro o seis teléfonos?
El fallo dice literalmente que «la Guardia Civil (...) mientras se extendía inútilmente en algunas tópicas consideraciones, retóricas y del todo banales» sobre las bandas que se dedican a robar en casas «?olvidó? ofrecer a la juez la información absolutamente imprescindible» para acreditar que los teléfonos intervenidos eran los que habían sido robados». Es más, el autor del atestado pareció liarse con el número de teléfonos robados: «Con manifiesto error, después de dar por sustraídos cuatro terminales (mientras la titular de la vivienda había hablado solo de dos), terminó solicitando la intervención de seis».
El Tribunal Supremo también deja en esta sentencia un tirón de orejas para la jueza que dirigió la investigación en Chantada, que «no reparó en la contradicción» y autorizó pinchazos a seis líneas telefónicas, sin los datos necesarios para tener claro «que la medida iba a estar efectivamente dirigida contra los posibles autores de la acción criminal que investigaba».