Una centenaria parra hace las veces de pórtico de este templo del sencillo y buen comer que es la Taberna Vikinga. El local fue concebido, a finales de los 60, como una especie de sociedad privada para un grupo de pudientes de la zona. En una de sus paredes aún se exhiben los planos originales. El proyecto no salió adelante y Carmen y Tucho, propietarios de la casa, decidieron, en 1972, reconvertirlo en un bar de tapeo.
No tardaron las habilidades en la cocina de Carmen y la honestidad en la selección y en la preparación del producto en sobrepasar las fronteras del Ulla y de Xiabre. Y así, las sublimes empanadas -que aún hoy, jubilada, sigue preparando cada domingo-, las delicadas y siempre en su punto xoubas de Rianxo, los chipirones encebollados o el bacalao a la plancha se convirtieron en un santo y seña de la casa, mantenido hasta la actualidad. Como lo son también los pinchos morunos, cuya secreta receta solo ha sido heredada por sus hijas. «Nunca deixei a ninguén estar na cociña cando facía o adobo dos pinchos» nos confiesa Carmen.
Con el devenir de los años la Vikinga se fue convirtiendo en inevitable punto de encuentro a la hora de tomar los vinos o de comer con garantía. Se amplió el comedor y se habilitó una terraza trasera para el verano. Todo ello sin alterar en esencia ni la concepción ni la estética de la taberna. Sabiendo conjugar, con humildad y buen hacer, el encanto del tradicional y original bar de tapas con los servicios y atenciones que requiere una eficaz casa de comidas en un entorno intergeneracional.
Hasta que llegó la hora del relevo. Tras más de 30 años de sacrificada vida detrás de la barra y de los fogones, Tucho y Carmen plantearon la gran pregunta. ¿Y ahora, qué? Marisol reconoce que a ninguno de los tres hermanos se le había pasado por la cabeza seguir con el negocio, «pero entre cerrarlo o traspasarlo decidimos comprometernos los tres y ahí seguimos, desde hace seis años». Marisol y Carmen en la cocina. Ismael en la barra y en la bodega.
Su compromiso va mucho más allá de abrir cada mañana la puerta de la Taberna. El suyo es un compromiso con toda una herencia y con una forma de hacer y de presentar las cosas. También con el respeto a una tradición, lo cual no supone la imposibilidad de asumir ciertas innovaciones. Marisol reconoce que casi todo lo que sabe de cocina lo aprendió de su madre, pero su hermana Carmen pasó por la Escuela de Hostelería y alguna pincelada se deja entrever, disimulada entre el andamiaje de tradicional cocina gallega de la carta. «Hemos incorporado algún plato, como la carne de croca, pero lo de siempre seguimos y queremos seguir haciéndolo».
Marisol define bien aquello que uno percibe cuando se sienta a la mesa de la Taberna Vikinga. «La nuestra es una cocina muy humilde pero muy de aquí» nos dice sin falsa modestia. Y así lo comprobamos. «Aquí no hay trampas. Los pimientos son de Herbón, no de Cambados; las xoubas, de Rianxo y el pescado, siempre salvaje. Y si no lo hay, decimos que no lo hay, no ponemos otra cosa».
Esa honestidad natural se manifiesta también en el menú del día -de lunes a viernes, por diez euros- en el que nunca falta una verdura de las huertas próximas y uno o dos pescados frescos. «Y en invierno, cocidos y guisos al calor de la lareira» nos advierten.
Abandonamos el abrigo de la vetusta parra. Carmen, la madre, que nació en esta casa, se acerca para despedirnos. Un merecido orgullo se refleja en su cara. Por lo vivido y por aquello que ha dejado en fértil herencia.
FICHA
LOCALIZACIÓN
Rúa Concello, 9. Catoira. Teléf. 986 546 105
FUNDACIÓN
Año 19725
CIERRA
Martes por la noche
MENÚ PARA DOS
Xoubas de Rianxo; chipirones encebollados; pescado (en función de mercado) a la plancha o a la gallega, croca a la plancha; flan de café; queso con membrillo y futos secos. Precio por persona: entre 20 y 25 euros (bodega aparte)
EN CLAVE PERSONAL
EL RINCÓN PREFERIDO
En verano, es la mesa que está junto a la ventana, debajo de la parra de la terraza. En invierno, la que se ubica al lado de la lareira que hay en el interior.
LOS CLÁSICOS DE LA CASA
Los que se mantienen desde sus inicios son los pinchos, los chipirones encebollados y el pulpo. Y, los domingos, las empanadas.
HORARIO
De 12 a 17 horas y de ocho de la tarde a cierre.