Sin recinto no hay grandes ferias

Patricia Blanco
patricia blanco RIBEIRA / LA VOZ

FIRMAS

SIMÓN BALVÍS

La idea surgió cuando se desvanecía Expobarbanza y ha fracasado

10 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Hace menos de un año que el Centro Empresarial de Construcción do Barbanza (CECB) retomaba la petición de un recinto ferial para la comarca. Un lugar con las dimensiones adecuadas que diese cabida a distintos acontecimientos. Se trata de una infraestructura que ha protagonizado numerosas noticias. O bien por su demanda o bien por los pasos que, al final, no desembocaron en nada. La comarca sigue careciendo de una instalación de este tipo y, tal y como explicaban ayer desde el ejecutivo ribeirense -municipio donde se valoró su construcción-, las prioridades del Gobierno autonómico son hoy otras, teniendo en cuenta el mal momento económico que motiva, incluso, la puesta en duda de la viabilidad de recintos similares ya construidos.

Gestiones

La necesidad de que Barbanza contase con un recinto ferial empezó a valorarse en torno al 2000, justo cuando Expobarbanza, una cita que había conseguido colarse entre las mejores de Galicia, dejó de organizarse. En gran medida, por no contar con un lugar adecuado para celebrarse. Lo mismo pasó con Preventiva. La Voz ha ido dando cuenta de los movimientos dados en este sentido: un 10 de julio, el del 2009, titulaba: «Torres recupera el proyecto para construir un recinto ferial en Ribeira». La Xunta supeditaba su levantamiento a que hubiese un plan para darle utilidad. Por eso se debía elaborar un programa.

El edificio era una vieja reivindicación de fuerzas sociales y políticas de la comarca. El Concello de Ribeira había ofrecido siete hectáreas de terreno municipal, en las inmediaciones de la autovía, próximas a la salida de Palmeira. La Xunta del bipartito, según informaba La Voz el 24 de febrero del 2007, llegó a iniciar los estudios para poner en marcha el proyecto, después de que Industria, en el 2006, ya apostase a su vez por la iniciativa. La cuestión llegó a ser aprobada por unanimidad en el Parlamento gallego. Pero finalmente, la necesidad de optimizar recursos económicos dio al traste con todas las pretensiones.