Obra, vida, generación y ciudad

jerónimo martel OURENSE

FIRMAS

MIGUEL VILLAR

Basalo protagoniza una retrospectiva en el Municipal

10 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

En el Museo Municipal y hasta el próximo día 15, expone individual y retrospectivamente el pintor, ilustrador de libros y decorador José Carlos Vázquez, «Basalo» (Ourense, 1947, con domicilio en Ourense), bajo el título Miscelánea, veintiséis cuadros entre óleos y acrílicos. El diccionario de la lengua española (RAE) define la voz miscelánea como «mezcla, unión de una cosas con otras». Pero ese sustantivo se aplica a un subgénero literario perteneciente a la didáctica, dado principalmente en el Renacimiento y el Barroco españoles durante los siglos XVI y XVII, que fue sumamente popular. Y esto nos lleva al trasfondo artístico de la obra de este artista, la cual evoca el Pop Art español -sobre todo el del Equipo Crónica, no en lo ideológico aunque sí en lo pictórico-. Esta obra es por consiguiente, de entrada, figurativa; pero, además, de una figuración con movimiento, que evoca en ese preciso sentido -hiperbólicamente- el dinamismo del arte futurista y hasta el del Op Art o incluso -en su propósito simbólico- el del arte cinético.

José Carlos fue un dibujante muy precoz; y asistió a clases de dibujo lineal y artístico así como de acuarela y de óleo en la Escuela de Artes y Oficios de Ourense, donde pudo contar con las destacadas enseñanzas de A. Beiras, Raimúndez, Aurelio Iglesias, Vidal Lombán y Luciano Cárcamo. Eso, al inicio de su vida artística. En cambio, ahora, pasados los años, es él profesor, tanto de la Universidad Popular de Ourense -donde explica las principales técnicas de la pintura- como de su propio taller de arte, TAD. No en balde está titulado en Artes Aplicadas y Oficios Artísticos; y es miembro del Colegio de Decoradores y Diseñadores de Galicia.

Sus exposiciones individuales, por otra parte, han tenido lugar en el Museo Arqueológico de Ourense (1975); la Sala de Información y Turismo de Pontevedra (1976); el Liceo Recreo Ourensano y la sala de exposiciones de la Caja de Ahorros de Vigo (1979); la sala de exposiciones de la Delegación de Cultura de Ourense (1980); y, en fin, el Ateneo de Ourense (2004).

Pintura musical

Para mi gusto, los dos cuadros más importantes de esta exposición son los titulados Los pioneros del Rock en Ourense (204 por 81 centímetros de acrílico sobre tabla) y Popurrí de gaiteros (102 por 81 centímetros y, asimismo, acrílico sobre tabla). Son realmente soberbios. Como se ve, ambas tablas constituyen un tributo a, respectivamente, la modernidad y la tradición, la vanguardia internacional y el alma gallega; pero son, sobre todo, un tributo a la música. Por cierto, que el primer cuadro histórico dedicado a la música fue el titulado La música en las Tullerías, del impresionista Édouard Manet (1862, National Gallery de Londres, 76 por 116 centímetros). En él, no se retrata a los músicos -como en los cuadros antes citados-, sino al público de un concierto celebrado en ese jardín parisino durante los tiempos del Segundo Imperio francés de Napoleón III.

Acaba de terminar la gran exposición retrospectiva póstuma del pintor ourensano Virgilio ofrecida por el Centro Social ourensano de Novacaixagalicia, que recogía como es obvio en una de sus etapas la pintura musical de aquél en sus años de Alemania. Esta afortunada coincidencia ilustra sobre hasta qué punto tiene importancia la pintura musical. El gran pintor Vassily Kandinsky llegó a decir incluso al respecto: «Un cuadro debe estar compuesto como una sinfonía, y debe percibirse como una sinfonía de los sentidos y los colores». En cualquier caso, la pintura musical abunda sintomáticamente; y no digamos más cuando sus autores son músicos, como lo ha sido y es Basalo; o como fueron violinistas dos de los grandes maestros de la pintura: Henri Matisse y Paul Klee. Ha llegado a existir un «Método de Lagresille» (de Henri Lagresille) que trata de traducir obras maestras de la música clásica en cuadros abstractos de color.