La exposición se celebra en el centro de Novacaixagalicia
02 jul 2012 . Actualizado a las 06:00 h.En su Centro Social de la praza Maior y hasta el próximo día 8, expone Novacaixagalicia, bajo el título Virxilio: antolóxica 1950-2009, una extraordinaria muestra retrospectiva, prácticamente inédita, antológica, de homenaje y póstuma de la obra de Virxilio (Virxilio Fernández Cañedo, Ourense 1925-2011). Ya antes tuvo lugar otra antológica en la Casa de Galicia de Madrid (en el año 2009). La importancia artística de este pintor la reflejaba en 1974 el importante crítico de arte José Manuel García Iglesias, al calificarle entonces como «uno de los más destacados pintores gallegos figurativos de su generación». Es más, esa calidad, que se ha mantenido a través del tiempo a lo largo de su vida, cobra un especial mérito añadido si se tiene en cuenta que Virxilio figuró en el núcleo mismo del grupo de los artistiñas históricos ourensanos, junto con José Luis de Dios, Buciños, Acisclo Manzano y Jaime Quesada (luego, Xaime Quessada).
Para mí, desde luego y por otra parte, el mayor mérito de la pintura de Virxilio está en su cabal retrato plástico de Galicia, al que se refiere, así, el díptico complementario, para reparto de cortesía a los asistentes de la exposición, del catálogo de ésta: «Nos lenzos, acuarelas, debuxos e táboas de Virxilio, vemos un completo retrato de Galicia que foxe da pintura oficial para internarse nunha visión alternativa en que predominan as chairas (según el diccionario, habitantes de una comarca cha, o, más concretamente aún, de la tierra cha luguesa), os mariñeiros, os cigarróns ou as costureiras». Completa este texto, en fin, la afirmación siguiente: «Estamos ante un artista que non deixou de innovar e reinventar a súa plástica ao longo das décadas, conformando unha linguaxe personal e único».
Ferrín
En el catálogo de la exposición, además, X. L. Méndez Ferrín apunta al plural sentido de la obra virxiliana, dentro de su permanente y rica unidad evolutiva: «Foron, dice, moitos os seus modos e varias as súas épocas como creador. Os críticos e os historiadores da arte valoran e miden a evolución da plástica de Virxilio Fernández». Igualmente en otro texto del catálogo, María Blanco Conde certifica más precisamente, con respecto al lenguaje virxiliano, «la creación de un lenguaje propio y personal en el que el color prima sobre el dibujo, barroquizando las formas». Por cierto, que ese lenguaje se da lo mismo en la primera obra de Virxilio sobre Galicia que en la obra realizada en su período alemán, dedicado a la música vivida en una serie de grandes ciudades alemanas.
La magna obra sobre Galicia de Hércules de Edicións, en su tomo XVI dedicado al Arte, cataloga a Virxilio Fernández dentro de la nueva figuración y sus protagonistas (1960-1970). Y, allí, la crítica de arte Susana Cendán Caaveiro lo explica muy esencialmente de este modo: «En la obra de Virxilio Fernández Cañedo (Ourense, 1925) rastreamos la presencia del románico más popular. La categoría de ingenuista, tantas veces atribuida a su obra, oculta en lo formal una sólida vocación dibujística adquirida en sus viajes por Europa (en el año 1957 ingresa en la Escuela Superior de Bellas Artes de París) y más especialmente en Alemania, que el artista intencionadamente sintetiza, aproximándose a postulados cercanos al naïf. Sus personalísimas campesinas, recias mujeres de apariencia estática, ponen de manifiesto el interés del autor por mostrar lo propio de la vida cotidiana, en la que percibimos, sugerido, un profundo sentimiento de melancolía».
Por otra parte, José María García Iglesias, antes citado, atribuye a Virxilio, en la primera edición de la Gran Enciclopedia Gallega, un «preciso sintetismo», de carácter específico y que se entiende paisajístico. Históricamente, el sintetismo en el arte procuró una síntesis de las formas naturales, los sentimientos del artista y la pureza estética de línea, color y forma. La muestra merece la pena.