La nueva era de emigrantes

Patricia Calveiro Iglesias
p. calveiro PONTEVEDRA / LA VOZ

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Cereigido está dispuesto a encontrar en Brasil el futuro laboral que no ha encontrado aquí.
Cereigido está dispuesto a encontrar en Brasil el futuro laboral que no ha encontrado aquí. gustavo rivas< / span>

Son jóvenes, hipercualificados, y la falta de trabajo los lleva a buscarlo en el extranjero

01 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Han crecido en la bonanza, oyendo hablar de los duros años de la emigración. Eran hasta hace poco historias del antaño, de cuando una generación -sus abuelos- se vio obligada a dejar el hogar para buscar un futuro mejor en Suiza, en Argentina, Venezuela o Cuba. Sin embargo hoy se ven en la misma tesitura ante la falta de empleo. Son la nueva era de emigrantes.

Jóvenes, hípercualificados y cansados de repartir currículos rebosantes en cientos de empresas sin contestación. Cuentan con una carrera, en algún caso incluso con dos titulaciones, un posgrado y cientos de cursos en idiomas, informática y de especialización en su correspondiente disciplina. Pero aún con todo no encuentran trabajo fijo.

Es el caso de Diego Cereigido, estudiante pontevedrés con un máster en Dirección de Arte. El licenciado, nacido en Lalín, tiene fecha límite y se agota en apenas dos semanas. «Si el día 15 de julio, cuando se me acaban las prácticas en la empresa en la que estoy no tengo ninguna oferta aquí, lo tengo muy claro: me voy», asegura tajante.

El joven de 25 años no tiene barreras siempre que encuentre un puesto de trabajo de lo suyo y está dispuesto a emigrar a Brasil. «En los países emergentes aún hay oportunidades de empleo y son una gran opción», explica. No obstante, antes de embarcarse a las Américas, intentará probar fortuna en las grandes capitales del país. «En Madrid y Barcelona aún se puede encontrar algún trabajo de mi campo, y para eso alguna práctica, porque algo más serio ya es algo bastante más difícil», argumenta.

En su caso la posibilidad de irse no es una opción en el aire, es una decisión tomada en consecuencia a lo que ha mamado en su incorporación a la vida laboral. «Conozco pocos casos de entre mis compañeros que acabaran la carrera y hayan encontrado un puesto de trabajo, ni siquiera los que como yo continuaron estudiando», relata el licenciado en el campus de A Xunqueira.

El miedo al éxodo y a enfrentarse con un nuevo país o una nueva cultura se ha perdido en una generación acostumbrada a viajar. Los idiomas tampoco son hoy un freno, dado que todos ellos han estudiado un segundo idioma desde la escuela. Lo único que los frena es la expectativa de que surja una oportunidad de última hora que los retenga.

Cereigido, sin embargo, lo tiene claro. No conviene esperar. «Este es el momento de irse fuera, después va a ser demasiado tarde para hacerlo. Por los casos que conozco que ya se encuentran en el extranjero, sobre todo en Europa, cada vez hay más demanda que llega desde España y ya no ven con buenos ojos la nueva mano de obra que llega desde aquí», explica.

El fenómeno de la nueva emigración, no obstante, se viene gestando desde el comienzo de la crisis, aunque ahora ha llegado a su momento más álgido, tal y como constatan desde los departamentos de la Universidad pontevedresa. Una tasa de paro provincial en alza y unas condiciones laborales en declive fueron los detonantes para ello.

De este modo, desde el 2007 prácticamente se duplicó el número de personas residentes en la provincia que se embarcaron a una aventura en el extranjero, hasta el punto en que a lo largo del pasado año 1.413 pontevedreses emigraron fuera de España, según reflejan la estadística de variaciones residenciales que acaba de presentar el Instituto Nacional de Estadística. La mayoría de ellos, hacia Europa.

Fueron otros que, como Cereigido, se encontraron con un panorama laboral complicado y optaron por hacer las maletas. No buscaban en este caso un primer empleo, sino mejorar las condiciones laborales a las que optaban quedándose en Galicia.

Rusia, Vietnam o Angola ofrecieron la posibilidad a algunos de ellos, que actualmente se encuentran desarrollando sus profesiones en estos países. Este fue el caso con el que se encontraron Eduardo Domínguez, Adrián Paz o Miguel Martínez

Un fenómeno aprofesional

Todos ellos preparadores físicos con amplia experiencia. Los tres vecinos de Pontevedra no dudaron en cruzar las fronteras nacionales hasta países remotos con el fin de sacar rentabilidad a su trabajo, en lo que ya se denomina como la fuga de jóvenes talentos.

La nueva era de la emigración no entiende de sexos, carreras ni disciplinas. Desde el ámbito puramente deportivo, hasta el artístico, pasando por los profesionales de la Educación o de la Sanidad. Todos buscan una nueva salida en el mercado internacional, ante un panorama económico que se antoja desolador desde hace un tiempo hasta hoy.

«Este es el momento de irse fuera, después va a ser demasiado tarde para hacerlo»

Entre 2007 y 2011 se duplicó el número de personas de la provincia que emigraron

«Conozco pocos casos que acabaran?la carrera y hayan encontrado un?trabajo»