El talentoso canterano arlequinado refleja los valores de las estrellas de la roja
30 jun 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Más allá del reinado europeo y mundial, y de la posibilidad de hacer lo que ningún otro combinado nacional ha sido capaz si mañana revalida el título continental, la selección española de Vicente del Bosque le ha regalado al balompié un referente que reconcilia el fútbol profesional con sus raíces deportivas, hasta anteayer resecas por la acción del vil metal. Los Xavi, Casillas o Iniesta son para los chavales los ídolos que todo buen educador desearía ayudar a construír. De pies de oro y cabeza de barro que se cuidan de proteger de las calenturas del sol.
Eloy Fariña Maciel (Vilanova, 29/3/1994) da el perfil del perfecto nuevo hombre del fútbol hispano. Talentoso, trabajador y humilde. Tan ambicioso como alérgico a la gomina, mirando al remate de cada peonada la luz al final del túnel de la mina, mientras otros se pierden posando la cabeza hacia los haces a cielo abierto. Así es la perla de la cantera del Arousa, consolidada la pasada temporada en el once titular del primer equipo pese a ser aún juvenil de segundo año con la inestimable ayuda del prófugo Álex Mañas. Y pieza clave en el reciente subcampeonato de España por Autonomías de su categoría con Galicia -marcó el tanto que le dio el pase a la final frente a Valencia-. Extremo izquierdo en los últimos tiempos, empezó a crecer en el Manuel Jiménez como delantero centro. Y cumple vistiendo cualquiera de los dos pelajes.
Dividamos entre tres sus 18 años, y volvamos a una tarde en el parque central de Vilanova. «Vi que en el pabellón había unos niños entrenándose. Le pregunté al entrenador que estaba con ellos si podía jugar también, y me contestó que para hacerlo tenía que entrar en el club». El técnico era Baúlde, y el club, la Escola de Fútbol Base Vilanova, recuerda Eloy. «Tuve que convencer a mi madre para que me metiese en el equipo, porque decía que yo era muy pequeño». Y lo que son las cosas, ahí está ahora su chaval, en las agendas de equipos muy por encima del Arousa si a los mentideros del fútbol nos remitimos. «Ahora se ríe al recordarlo», comenta Eloy. «Ella me apoya muchísimo», y su forma de decirlo lleva a pensar hasta qué punto su progenitora es importante en su carrera.
Su paso por el Torneo Internacional Alevín AF7 con la EFB Vilanova le abrió un nuevo horizonte. Eloy le marcó un gol de cabeza al Sevilla para poner el definitivo 2-2. El Pontevedra se lo quiso llevar. «Fui a entrenar cuatro o cinco veces con ellos. Pero como me mareaba en el bus, mi madre ya no me dejó ir más». Y así le tocó la lotería al Arousa.
Con la camiseta arlequinada jugó en la Liga Gallega Infantil, la División de Honor Cadete y la Liga Nacional Juvenil. En esta última recuperó el hábito de su etapa vilanovesa. Alternar su categoría natural con la de edad superior. Y algo debe de tener el chaval para que Lino González solo lo prestase al juvenil de Celso Couso ocho partidos en toda la temporada. Entre los dos equipos, doce tantos.
Con su capacidad de desborde en la banda y su olfato de gol, Eloy sueña con que lo llame algún grande del fútbol gallego y jugar un día «en Segunda como mínimo». Mientras, repetirá en el Arousa de Lino. El juvenil se le quedó pequeño hace mucho.
mirando al futuro eloy fariña maciel