La cola para comprar guantes

Begoña Rodríguez Sotelino
B. R. Sotelino VIGO / LA VOZ

FIRMAS

M. MORALEJO

Teresa Benedicto recuerda la historia de la tienda donde trabaja desde los 17 años

20 may 2012 . Actualizado a las 06:00 h.

Si a un vigués de pura cepa le preguntan dónde se pueden comprar los mejores guantes, la respuesta no tiene duda: en Varadé, que ha sido la tienda de referencia durante décadas para estos y otros complementos. Pero Varadé no nació en Vigo, sino entre Madrid y París. El empresario catalán Carlos Varadé puso allí sus primeras tiendas en 1902. A Vigo llegó un poco más tarde, como fue llegando a diversos puntos de España y a otros en Galicia (A Coruña y Ourense). Pero en Vigo siempre fue un lugar especial, sobre todo cuando estaba en plena calle del Príncipe durante décadas de esplendor comercial. Cuando llegó Zara se vieron obligados a irse de allí, porque el establecimiento estaba ubicado en un antiguo paso de carruajes que pasó a formar parte del dominio de la firma gallega.

El actual responsable de la firma, también llamado Carlos, como el fundador, encarna a la cuarta generación de empresarios, pero su trabajo está lejos del público. A quien los clientes conocen es a las personas que están detrás del mostrador. Y una de ellas es Teresa Benedicto, que actualmente es la única dependienta al frente de la tienda viguesa que se trasladó hace 17 años a las galerías Puerta Príncipe, en la misma vía, pero más alejada del ajetreo. «Tanto es así que hay gente que pensaba que habíamos cerrado. De repente nos encuentran por casualidad y se quedan muy sorprendidos», cuenta.

Teresa lleva en Varadé toda su vida laboral, que comenzó pronto. «A los 17 años. Estaba acabando el bachillerato y decidí que no quería seguir. Estudié después, de noche. Y más tarde en la Alianza Francesa», añade. Por aquel entonces los trabajos sobraban y además, como cada mujer que se casaba se iba para dedicarse a las tareas del hogar, había mucho movimiento de personal. En Varadé llegaron a ser cuatro las dependientas, que despachaban guantes sin parar. «La encargada, Ramona, entró de niña y se jubiló en la tienda. Siempre había cola, como en La Favorita o en Saldaña». Ahora las cosas son diferentes. No es solo la crisis. En otros tiempos, los guantes eran imprescindibles para todas las ocasiones. Ahora, aunque vuelven con fuerza a estar de moda, ya no es lo mismo, aunque siguen siendo una tienda con solera a la que se acude cuando se desea algo especial. Bodas, comuniones y todo tipo de ceremonias, desde eventos militares a ceremonias de gala, o guantes de piel a la última de los que da gusto acariciar. Aún así, Varadé diversificó su oferta con otros complementos menos estacionales, desde medias y calcetines a ropa interior o línea de baño. y en guantes tiene de todo, desde los indicados para alergias hasta los de gala. Lo que se mantiene es la calidad. «No tenemos nada chino», afirma. Carlos Varadé compra la materia prima en España e Italia y ellos fabrican sus propios modelos que llevan su etiqueta.

Teresa se quedó sola en la tienda a principios de año, cuando Marina, la compañera con la que empezó cuando era casi una cría, lo dejó. Las dos llevaron vidas paralelas. Venían andando cada día desde O Calvario, las dos se fueron a vivir cuando se casaron a As Travesas y cuando acababan la jornada, salían juntas a divertirse. «Hasta nuestros maridos juegan juntos al pádel», relata con humor. Teresa, que confiesa que le encanta trabajar en el comercio, echa de menos aquellos tiempos en los que todos los de la calle del Príncipe se conocían, «Éramos como una gran familia».