La pontevedresa entrena y compite con la espada dirigida a Río 2016
19 may 2012 . Actualizado a las 14:23 h.Fue un amor a primera vista de infancia. Fue blandir una espada y caer bajo el hechizo de la esgrima. Flirteó con otros deportes (fútbol, atletismo, natación y baloncesto), pero pronto los menospreció. «No me convencieron», precisa la pontevedresa María Mariño, una floretista de carrera ascendente.
Con 8 años, su padre, Manuel Mariño, maestro del Club El Olivo de Esgrima de Vigo, le sugirió acudir con él a una sesión de duelos. «Me dijo si me animaba, me animé, y me gustó tanto que ya no lo dejé desde entonces».
Quizás esa platónica relación comenzó al empuñar un florete por primera vez, y por disponer del arma en su propia casa. «Me gustaba tener algo en la mano», recuerda. Pronto empezó a competir en torneos nacionales. Eran como campeonatos de España para niños pequeños.
Con sus condiciones innatas para la esgrima y tener en la cocina a Manuel Mariño, un madrileño afincado en la ciudad del Lérez desde hace 20 años, la esgrima tenía que marcar su vida. No podía eludir su destino. Su primer triunfo ocurrió en la categoría para menores de 10 años (M-10) en Madrid. Competir a nivel nacional tenía su particular aliciente. «Era una niña pequeña y te llevan por ahí, viajando», sostiene. «Viajar era una parte importante de la motivación».
Años más tarde, y en la categoría de menores de 12 años (M-12), la tiradora también subió a lo más alto del podio. Desde sus inicios, la carrera de María Mariño fue meteórica. No solo se coronó en M-10 y M-12, también brilló en M-15 (infantil), en cadete, sub-17, sub-20 y es tercera en la categoría absoluta. «En el momento de ganar en M-12, pensé que debería entrenar ya más en serio y de forma más frecuente», destaca la floretista.
Londres 2012-Río 2016
Su progresión es tan evidente que este año, con solo 19, se quedó a las puertas de disputar los Juegos Olímpicos de Londres. María Mariño no viajó a Bratislava en abril con el objetivo de ganar una de las dos plazas olímpicas que se rifaban España y otros 14 países. Pero tampoco renunciaba a nada. Confiesa, no obstante, que le quedó un sabor agridulce ya que cayó derrotada en la eliminatoria directa de clasificación ante la rumana Cristina Guitta. Y a solos dos asaltos del final.
El pasado ha pasado y, la próxima cita marcada en rojo en su calendario está a la vuelta de la esquina. Se trata del Campeonato de España absoluto que se disputará los días 26 y 27 de este mes en el Polideportivo Municipal de Pintos, en Madrid.
Ránking nacional
Allí se darán cita los 24 mejores de España, los 20 primeros del ránking nacional y los otros cuatro proceden de una fase clasificatoria en la que sobreviven los cuatro primeros. María Mariño ya está clasificada. Es tercera en el ránking nacional que encabezan Anna Dunholter y María Pilar García.
Aunque reconoce no tener ídolos, cumpliría sus sueños siguiendo el camino recorrido por la italiana Valentina Vezzali. La esgrimista, de 38 años, logró en su carrera cinco medallas de oro olímpicas, una de plata y otra de bronce. «Valentina lo ha ganado todo», aclara la pontevedresa. «No estaría mal seguir sus pasos».
Dejó la ciudad de Pontevedra y a su padre y entrenador, Manuel Mariño, para seguir creciendo en la pista de duelo de la Facultad de Ciencias del Deporte y Actividad Física del Consejo Superior de Deportes de Madrid. También inició sus estudios universitarios de Psicología en la Complutense.
«Estoy muy contenta», precisa la joven, aficionada a la literatura fantástica, al Real Madrid -«aún no tuve la oportunidad de ir al Bernabéu»-, y a Rafael Nadal. Estudió en Las Calasancias y en el Torrente Ballester de Pontevedra, y ahora baraja la posibilidad de centrarse en el Psicología deportiva.
Rendir a alto nivel requiere tiempo, y entre sus estudios y los entrenamientos, apenas le da para más. De hecho, por las mañanas está atrapada en las aulas de la Complutense, y por las tardes, de 16.30 a 19.30, está a las órdenes del entrenador nacional, Jesús Esperanza.
«Es una persona muy exigente», destaca. «Es muy bueno», añade. Al margen del Campeonato de España, también toca pensar en Río 2016. «Es el sueño de todo deportista competir en unas olimpiadas. Me quedé a las puertas de unas», sentencia una optimista lerezana. «Pero estaré en los próximos Juegos».
maria mariño tiradora de esgrima