Ya lo decían Los tres sudamericanos en uno de sus éxitos que se titulaba «Me lo dijo Pérez», «que estuvo en Mallorca y vino encantado de todas las cosas que vio por allí». Así debería volver el equipo capitalino, que, dependiendo de sí mismo, tiene una jornada más muy cerca el salvar de una vez por todas la tan ansiada categoría. Unos y otros estamos más o menos tranquilos, ya que en la aguas lejanas de nuestra casa pescamos bastante más que en nuestro querido río Miño. Lo más importante es que los de Diego Ríos dependen de sí mismos, por lo tanto, gozan de una nueva oportunidad para venirse de las islas con el objetivo cumplido. Esperemos escribir un nuevo renglón, esta vez no torcido, para que podamos celebrar de una vez por todas que el único equipo que tenemos en una máxima categoría continúa en la misma. Tiempo habrá para festejar, pero también para reflexionar. Pero no adelantemos acontecimientos, porque, como dice el tópico, hasta el rabo todo es todo. Un día más, y no recuerdo cuántos van, nos encomendaremos no sé bien a qué. Dicen que San Judas es el patrón de las causas perdidas. Esta no lo es, pero su mano nos vendrá muy bien.