Treinta días negros en las Fragas do Eume

Xosé Vázquez Gago
Xosé V. Gago FERROL / LA VOZ

FIRMAS

ANGEL MANSO

Un mes después del fuego aún permanecen casi todos los interrogantes

29 abr 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Ayer se cumplió un mes tras el incendio que calcinó 750 hectáreas en el parque natural de las Fragas do Eume, 350 de ellas de «alto valor ecológico», según reconoció el mismo conselleiro de Medio Ambiente, Agustín Hernández. El tiempo transcurrido no ha servido para curar la herida, los montes siguen teñidos de negro, ni para despejar los interrogantes que se abrieron el día que comenzó el fuego.

El principal, el origen de las llamas, sigue siendo una incógnita. La investigación de la policía judicial y el Seprona que dirige el Juzgado de Instrucción número 3 de Ferrol todavía no ha dado resultados. Las pesquisas parten de la hipótesis de que el incendio fue intencionado, pero lo único que se da por seguro por el momento es el lugar de inicio del fuego: Pena do Crego, cerca de Fontardión.

Una investigación muy larga

El resto de las circunstancias que originaron el siniestro continúan siendo una incógnita y lo más probable es que tarden tiempo en conocerse, ya que se espera que la investigación sea larga y continúe durante meses.

Uno de los puntos claves serán las llamadas que recibió ese día el servicio de emergencias 112, que el juez instructor, Alejandro Morán Llordén, ha ordenado investigar. La Xunta ha reconocido que tres horas antes del inicio «oficial» del fuego, las 15.16 horas, se produjo una llamada al 112 alertando de un humo cerca del punto en el que luego se inició el incendio, pero los agentes forestales enviados al lugar para investigar descartaron que hubiese peligro.

Tampoco está claro qué sucederá con las Fragas. La Xunta ha tratado de quitar hierro a lo sucedido. La conselleira de Medio Rural, Rosa Quintana, incluso calificó el incendio de «accidente». Hasta en la zona afectada se ha extendido la teoría de que el fuego solo afectó «al eucalipto». Pero el Gobierno gallego reconoce que se vieron afectadas 350 hectáreas de «alto valor», ya que el fuego alcanzó la misma orilla del río Eume.

Técnicos de Medio Ambiente continúan trabajando para evitar que las lluvias arrastren el suelo quemado, lo que dejaría las Fragas irrecuperables y contaminaría el río Eume. La Xunta no ha podido precisar cuántas personas trabajan en esas tareas ni con qué medios cuentan, pero asegura que por el momento el río no está afectado ni se ha producido el arrastre de suelos.

Otro peligro para el Eume

Para el Eume, la entrada de cenizas en su cauce sería lluvia sobre mojado. El río, según los miembros de la Sociedad de Pescadores de Caaveiro, no ha vuelto a ser lo que era desde que en el 2008 fue contaminado por las obras de construcción de la autovía Ferrol-Vilalba.

El alto contenido en hierro de sus taludes, que no fueron sellados hasta el 2009, causó una bajada de la acidez del agua y una mortandad masiva de peces. «Antes de eso iba a pescar más de 50 veces al año al Eume», recuerda el ex presidente de la sociedad, Adriano Paz, «ahora voy dos, no queda nada».

Paz cree que el temido arrastre no se producirá, pero que el daño sufrido por el río «no debería quedar olvidado». Sobre el futuro de las zonas quemadas opinan igual muchos de los paisanos de la zona, que creen que «o peor xa pasou», en palabras de Manuel Mesía, un obrero que ha construido varias casas en la zona, seguro de que las últimas precipitaciones ayudarán a recuperar poco a poco la zona. Pero los suelos, compactados por las lluvias, siguen aún negrísimos, aunque en algunos puntos han comenzado a despuntar algunas pequeñas briznas de hierba. Los «brotes verdes» del desastre de las Fragas do Eume.

En puntos del suelo quemado ya asoma algún «brote verde» tras el incendio