Dos mujeres fueron detenidas el miércoles por acudir a robar a una joyería, acompañadas de sus dos niños pequeños, de dos y cuatro años. El suceso se produjo en la avenida de las Camelias y el botín del asalto está valorado en unos cinco mil euros. Para su desgracia, la policía logró recuperar las joyas, que habían ocultado en un contenedor cercano.
Lo fácil ante el caso es pensar que ambas mujeres cometían un acto de delincuencia. Así lo estimó la policía y así lo determinará el juez. Pero una buena defensa del caso sería mantener que las señoras, en realidad, estaban educando a sus hijos.
Ante el panorama económico, social y laboral que se presenta a nuestros ojos, es lógico que haya ciudadanas que ya estén educando a sus hijos en el robo, sea de joyerías, de bancos, de supermercados o de farmacias.
Con los recortes en sanidad o en educación, ¿a qué vas a enviar a tu hijo a la universidad para que te salga médico o catedrático? Eso sería formar muertos de hambre. Por contra, si comienzan a atracar desde niños, acompañando a sus padres, aprenden una profesión de futuro. Además, estas señoras tuvieron la deferencia de comenzar por pequeños hurtos. Con el tiempo, ya podrán los chavales ir aprendiendo especialidades más ambiciosas, como el asalto y el robo a mano armada.
Al fin y al cabo, a esta situación de crisis nos ha llevado una panda de delincuentes, de la política y de las finanzas, por mucho que se nos intente hacer creer que la culpa la tuvimos todos. Muchos de esos culpables siguen no solo impunes, sino que gobiernan la propia crisis. Esto sí son malos ejemplos para los niños y no el de dos señoras que, el miércoles, decidieron llevarse unas joyas de las Camelias para educar a sus retoños.
Al fin y al cabo, a esta situación de crisis nos ha llevado una panda de delincuentes
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