Vigo se queda atrás

Enrique Vázquez

FIRMAS

Vigo se queda atrás con el carril bici. Otras ciudades de Galicia, como Pontevedra o A Coruña, han instalado hasta una docena de puestos de bicicletas de alquiler que un peatón puede usar durante dos horas. No es ninguna novedad dado que Barcelona implantó este sistema hace años.

¿Un trabajador o estudiante vigués pagaría una cuota anual de 30 euros por su disfrute? La idea consiste en instalar puestos de estos vehículos en barrios estratégicos como Samil, la plaza de España, la plaza de América, Príncipe, O Calvario o A Laxe. El usuario introduciría su tarjeta (igual que la de Vitrasa) para sacar una bicicleta, con la que se desplazaría por toda la ciudad con un límite de tiempo.

Un ejemplo práctico: una señora que vive en Coia tiene que hacer varios encargos en el centro de la ciudad y quedar con sus amigas en Teis. Acude al puesto de bicicletas más cercano a su casa y, en unos 15 minutos, aparca en el puesto de Porta do Sol. Hace sus gestiones y una hora después sube a otra bici y sigue hasta Teis, donde la estaciona. Tras tomarse un café, está cansada y vuelve en bus.

No es ciencia ficción sino la normalidad en Galicia y Europa. Las ciudades de Dinamarca, Holanda o Alemania son cruzadas por cientos de ciclistas urbanos aunque llueva o truene. Es cierto que son países llanos pero, para vencer las cuestas, en San Francisco los buses disponen en su morro de un dispositivo de enganche de bicicletas para facilitar su transporte, lo que ayudaría a subir al Castro, apearse y seguir la ruta.

Por ello, es necesario que el Concello trace en Vigo una red de carril bici. Saldría barato con una mano de pintura en los tramos llanos. Esa infraestructura generaría negocio, reduciría el ruido, ahorraría gasolina y ganaríamos en salud.

La creación de una red de carril bici generaría negocio y ahorraría gasóil

enrique.vazquez@lavoz.es