La huelga unió a Pachi y Abel

FIRMAS

En el congreso que los socialistas gallegos celebraron en marzo en Santiago, no pocos delegados que desconocían las formas que se gastan en las asambleas del PSdeG vigués salían del recinto haciéndose cruces tras escuchar las gordas acusaciones personales que parte de los representantes olívicos habían dirigido a gritos hacia Pachi Vázquez.

Las referencias a su patrimonio personal lanzadas por delegados del grupo que encabezaba Abel Caballero tenían tal calibre, que los espectadores de otras agrupaciones socialistas de Galicia auguraban que la ruptura entre el alcalde de Vigo y el líder del PSdeG ya nunca más podría arreglarse.

Pero pasada la batalla por el control del partido, Abel y Pachi, Pachi y Abel han llegado a la conclusión de que ambos se pueden necesitar. El secretario general socialista tiene claro que con el partido en Vigo parado o jugando a la contra no puede contar con sacar un resultado digno en las elecciones autonómicas. Y a Caballero no le gusta la idea de que el PSdeG pueda girar al norte, si el exministro Francisco Caamaño da el paso, se presenta y gana las primarias de los socialistas para optar a la presidencia de la Xunta.

Conscientes de dicha necesidad mutua, alcalde y secretario general se mandaron recados para un posible contacto. El secretario general de UGT Galicia, José Antonio Gómez, y el responsable de Organización, Pablo García, hicieron en ese juego de señales el papel de aproximadores logrando una primera cita entre Caballero y Vázquez en la manifestación de la huelga general del 29 de marzo. El líder de los socialistas gallegos acudió a Vigo, y en la cita se dijeron algo parecido como «tenemos que hablar». Y lo hicieron. Después Pachi Vázquez volvió a la ciudad para apoyar el frente del regidor contra la Ley de Área Metropolitana. Y ahora los dos mueven los hilos con cautela para sellar una alianza con la que evitar una sangrienta batalla en el congreso del PSOE pontevedrés del 9 de junio, escenificar la unidad del partido y, de paso, refrendar el desembarco de los de Caballero en la estructura provincial en la figura de Carmela Silva.

Pero la hace un mes impensable alianza que se comienza a gestar provoca tensiones internas en los grupos que secundan tanto a Pachi como a Abel.

En el frente que encabezan Modesto Pose y Antón Louro temen que el alcalde vigués les acabe dejando tirados, pues saben que Pachi prefiere no contar con ellos. Y los que han apoyado al secretario general en las agrupaciones de la provincia tampoco quieren ver emerger a Silva. Por ello, todos coinciden en decir que el futuro del PSOE pontevedrés está muy abierto, pero también que a Pachi y Abel vuelve a unirles el interés.