La Guardia Civil enseña a los mayores de Valga cómo prevenir robos y estafas
21 abr 2012 . Actualizado a las 13:15 h.«Más vale prevenir», decía allá por los años ochenta el televisivo doctor Ramón Sánchez Ocaña. Más vale prevenir, repite ahora, tantos años después, el Ministerio del Interior. Esta Administración ha movilizado efectivos de la Policía Nacional y de la Guardia Civil para salir a la calle, reunirse con los ciudadanos que peinan canas, y transmitirles «unas medidas elementales y nada sofisticadas» para que sean capaces de prevenir robos, estafas y timos. Uno de los agentes que está dando esas charlas es el Capitán de la Guardia Civil Joaquín Losada, que ayer se trasladó hasta Valga con una sencilla receta en la que el ingrediente básico es el sentidiño.
El programa «Mayor Seguridad» fue diseñado pensando en gente de más de 65 años. Gente «mucho más vulnerable» tanto física como psicológicamente, ya que «una persona que no ve bien, o que no oye bien, o que no está al día de lo que hacen los jóvenes, tiene más problemas para defenderse», explica Losada. Aún así, los trucos de autoprotección que da en sus clases valen tanto para una persona mayor como para una mucho más joven. «Son cosas muy básicas, pero que, si se hiciesen, podrían evitar muchos problemas», dice.
Lo que pueda pasar
Girar la llave y dejar bien cerrada la puerta de casa es uno de esos gestos básicos que ahorrarían muchos disgustos. En las zonas rurales sigue habiendo mucha gente que no hace ese gesto, quizá pensando que «los vecinos no te van a robar, o que los ladrones nunca van a pasar por ahí». Pero lo cierto es que, en ocasiones, pasan, y «hasta el caco más malo, en treinta segundos es capaz de abrir una puerta, y en cinco minutos te han desvalijado la casa».
En la calle, la protección contra los robos también se esconde en pequeños gestos. Cuando se camina por una calle, bolso al hombro, es mejor llevarlo siempre del lado de la pared, dificultando un posible tirón y saliéndose del radar de quienes tienen gusto por apropiarse de lo ajeno. Pero hay ladrones con estrategias más elaboradas. «Hay quienes te manchan la chaqueta y luego, mientras fingen ayudarte a limpiarla, te quitan la cartera. O los que distraen a su víctima tirando un billete y diciendo que se le ha caído, y cuando la víctima saca la cartera para comprobarlo, se la arrebatan», explica el capitán Losada.
Esos nuevos modus operandi sorprenden a los ya talluditos alumnos de este agente. Un hombre que también advierte en sus charlas sobre timos de los de toda la vida, «pero que siguen funcionando». Con ligeras variaciones para adaptarse a los nuevos tiempos, la estampita o el tocomocho son timos que siguen funcionando. Y nunca está de más advertir a los ciudadanos de que no se dejen llevar por sus impulsos: ni en la época de los euros se dan duros a cuatro pesetas.
En charlas como la de ayer también se habla de Internet. Aunque no demasiado: la Red es un terreno poco explorado por el segmento de población al que se dirigen los consejos.
Cerrar la casa con llave o llevar el bolso por el lado de la pared, dos consejos básicos
Los ladrones despliegan una gran variedad de estrategias para lograr su objetivo