Con los genes de un galgo

M. Pichel / m. álvarez LUGO / LA VOZ

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PRADERO

Miguel González, hijo de Tito Margaride, deslumbra en el atletismo pese a entregarse al fútbol

20 abr 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Brilló en el Campeonato de España de clubes de cros corto. En la competición celebrada en Oropesa en marzo, Miguel González, cadete de primer año, batió a todos sus rivales en el capítulo individual. No importó que fuese menor que ellos. Selló un hito casi inalcanzable hasta alzarse con la victoria. Y uno de los secretos es que lleva el atletismo en las venas. Es el hijo de Tito Margaride, uno de los más brillantes fondistas gallegos de siempre. No obstante, la duda aparece de cara al futuro. Pese a que no tiene precio como galgo, le tira más el fútbol.

Tito Margaride es uno de los mejores atletas que ha dado la provincia de Lugo. Incluso llegó a coquetear con la posibilidad de competir en unos Juegos Olímpicos. Ahora, transmite sus conocimientos a Miguel, un habitual en los puestos de honor de cada una de las carreras en las que participa.

Manuel Hurtado, atleta lucense y entrenador de Franciscanos, club en el que milita el más joven de la familia Margaride, sólo tiene palabras de elogio hacia Miguel: «Posee un nivel estratosférico con respecto a los rivales de su edad. Tiene la resistencia bastante desarrollada y un gran margen de mejora en otros campos como la técnica, la fuerza y la velocidad».

Y eso a pesar de que González solo dedica un día (y no todas las semanas) a prepararse como atleta. Porque casi todo su sudor y su tiempo se lo entrega al fútbol. Tres sesiones para evolucionar como mediocentro de la escuadra infantil del Club Deportivo Lugo.

Alto para su edad, sobre el césped es un referente por visión y calidad (además, por supuesto, de superar a cada uno de sus adversarios en poderío físico y resistencia). Cuentan quienes le siguen que peca de falta de egoísmo. «El entrenador me pide que tire más a portería», dice, mientras reconoce que prefiere repartir juego, encontrar el pase perfecto. Y emular, él, madridista confeso, a Xavi Hernández. «Es el mejor», sentencia. Pese a todo, esta temporada ha festejado nueve goles e incluso ha subido a jugar con los cadetes.

Y una vez contempladas las prestaciones que ofrece sobre hierba, barro o tartán, aparece el dilema. ¿Perseguir el balón o explotar sus extraordinarias condiciones innatas en el campo del atletismo?

Como su progenitor

Su padre, Tito, también hizo sus pinitos en el fútbol. «Pero yo lo tenía más claro, para mí la decisión era más fácil, porque con el balón era más patosillo», asegura. Correr le daba un plus: «En atletismo me transformaba».

Y el vástago, ¿qué dice al respecto? «El fútbol es lo que más he practicado, y me gusta más», reconoce con total sinceridad. El futuro dictará sentencia.