Licencia para pescar por amor al arte

Susana Luaña Louzao
susana luaña VILAGARCÍA / LA VOZ

FIRMAS

MONICA IRAGO

Cientos de aficionados lanzan sus cañas a diario en puertos y puentes de la comarca

01 abr 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Hay alternativas al diván del psicólogo para superar la crisis, el paro y el estrés de estos tiempos imposibles. Lo sabe muy bien el ejército silencioso de arousanos que siempre que pueden cogen su caña y se acercan a pescar a los puertos, a los muelles, a los puentes o al centro de la ría si disponen de una embarcación. Son los aficionados a la pesca deportiva o recreativa, que frente a los marineros profesionales, salen al mar por amor al arte. Lo de menos es si la cesta vuelve a casa llena o vacía. Lo importante son las horas pasadas al aire libre abaneados por la brisa silenciosa del mar. Una terapia que sale barata, «moito máis que pasar a tarde no bar», dicen todos ellos.

Y son muchos. Por un precio de 3,70 euros se consigue la licencia anual, y en Galicia hay 50.000 personas que la renuevan todos los años. En la comarca, los pescadores se cuentan a centenares. Pertenecientes a clubes y federados hay unos trescientos, a los que luego hay que sumar a los que van por su cuenta. Estos últimos son, sobre todo, jubilados. Pero no solo. En los muelles y puentes de la ría se puede encontrar de todo, desde autónomos a parados, abogados y pensionistas, adolescentes y pescadores de río hartos de que no piquen las truchas.

Van dispuestos a lo que caiga, otra cosa es que piquen. Porque por mucho que algunos lleven media vida enredados en el sedal y se las sepan todas en lo que a mareas, corrientes, lunas y condiciones del mar se refiere, al final, la faneca o el chopo muerden si quieren. «¡Cantas veces levas a un por vez primeira e é o que máis pesca! Chámase a sorte do principiante». A la robaliza se le engaña con un llamativo anzuelo, al chopo se le atrae con iluminación y la dorada se pierde entre las rocas, pero al final, «isto é unha lotería, non ten matemática».

Conflictos con marineros

Viven una tensa relación con los marineros profesionales que en los últimos tiempos disfruta de una tregua. Las gentes del mar acusan a los pescadores de esquilmar la ría, y los aficionados culpan a las redes de que ya no haya pesca. «Coa cana pican ou non, pero nas redes cae calquera».

Y pese a que el botín ya no es el que era, no se quejan, porque lo suyo es por amor al arte, una afición que hasta «chega a ser aditiva», admiten. «¡Algúns morren se non van pescar!».