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«Los compositores necesitamos comunicarnos con el público»

césar wonenburger A CORUÑA

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El autor concibió en A Coruña, su refugio creativo, las obras premiadas

19 mar 2012 . Actualizado a las 06:00 h.

Con Before Silence y Activations, Manuel Martínez Burgos (Madrid, 1970) ganó el primer y el tercer premio del prestigioso Concurso Internacional Fundación BBVA, este mismo año. El compositor concibió ambas obras -que la Orquesta Nacional de España acaba de estrenar el mes pasado-, en A Coruña, la ciudad donde habitualmente busca refugio para crear.

-¿Cómo surge la relación con Galicia?

-Mi mujer, la cantante Evangelina Freire, es gallega y pasamos todos los veranos en A Coruña. Esta ciudad, que posee una rica actividad cultural, se ha convertido en mi segunda patria. Aquí encuentro la tranquilidad y la inspiración para componer.

-¿No ha tenido relación con las instituciones musicales locales?

-Estoy al tanto de su completa actividad musical, pero nunca he tenido contacto con sus instituciones, ni siquiera con la Orquesta Sinfónica de Galicia. Hace cinco años, mi mujer y yo grabamos un cedé de canciones galaico-portuguesas, Lembranzas, de las cuales yo hice los arreglos.

-Hubo un tiempo en el que reyes y príncipes patrocinaban la actividad musical. De ahí se pasó al público, que pagaba por escuchar sus obras. Y ahora parece que el Estado o los bancos vuelven a ser sus principales sostenedores. De otro modo, ¿no llegarían al público?

-En los cincuenta se produjo una ruptura entre compositores y público y en parte aún vivimos esas consecuencias. Yo intento componer para un oyente no necesariamente especializado, pero tratando de decir siempre algo nuevo desde el punto de vista creativo. Se trata de lograr un equilibrio muy difícil. Los compositores de hoy necesitamos comunicarnos con el público.

-¿Y usted cómo lo hace?

-Trabajando mucho para lograr que la técnica mejore cada día. Hay que profundizar en los estudios de armonía, de orquestación para lograr decir algo profundo con una técnica muy potente y que a la vez esa paleta infinita de posibilidades que el lenguaje musical pone a disposición del compositor se utilice en favor de la comunicación, para que la obra cree con el público un vínculo afectivo.

-Reivindica los afectos, la emoción, algo que los defensores más ortodoxos de la vanguardia musical parecen detestar?

-El término vanguardia remite a la guerra, y no creo que los compositores estemos ahora en combate con nadie. En la segunda mitad del siglo pasado se favoreció la experimentación, y tuvo un efecto benéfico sobre la técnica, sobre la ampliación de las posibilidades de los instrumentos, proponiendo un avance muy útil. Pero creo que la experimentación por sí sola no crea obras que favorezcan la comunicación con el oyente.

-Precisamente usted estudió con el fallecido Stockhausen, un mito de la música actual. ¿Cómo fue su relación con él?

-Pude trabajar con Stockhausen en Darmstadt, corrigió algunas de mis obras y fue una experiencia muy buena para mí. Sin embargo, creo que le debo más al compositor norteamericano Milton Babbit, un gran orquestador. De cualquier modo, la tarea formativa para un compositor nunca cesa.

Manuel Martínez Burgos ganador del premio Fundación BBVA