De valor incalculable, el primer tomo de firmas tiene tapas de plata y oro
11 mar 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Se custodia celosamente en el despacho del alcalde y solo sale de su discreto retiro con las visitas institucionales más importantes. El Libro de Oro del Ayuntamiento es un pedazo de historia escrita con las rúbricas de quienes pisaron Ferrol. Incontables, pero que superan ampliamente las 300. Porque el libro ya no es uno, sino tres. Las primeras anotaciones del libro primigenio datan del 14 de septiembre de 1953, cuando Franco inauguró la casa consistorial de la plaza de Armas. Las primeras once páginas están pegadas en el primer libro municipal, donde se comenzó a escribir directamente a partir de 1974 y que duraría hasta la década pasada.
Es el más espectacular. Quizá no por sus firmas, con excepciones, la mayoría protocolarias y escuetas, pero sí por su cubierta maciza de plata repujada con letras de oro que convierten su valor en «incalculable». Así lo asegura el jefe de Protocolo, Manuel Sánchez Hermida, que recuerda que «la última vez que lo llevamos a tasar ya nos dijeron que valdría entre 10.000 y 15.000 euros». Una aproximación material que no tiene en cuenta su valor simbólico. Además de la firma del dictador y de otros miembros del régimen franquista después llegaron las de los reyes, el príncipe de Asturias, ministros, y referentes de las arte, las letras y las ciencias. Porque a través del libro se recorre la historia local: desde botaduras a la rotura del puente de As Pías, pasando por el ascenso del Racing, los premios del Día de San Xoán o los galardonados del José Couso.
Decide el alcalde
Fue la última visita del conselleiro de Medio Ambiente, Territorio e Infraestruturas la que cerró el segundo tomo, más discreto y menos lujoso. Y la más reciente aún, esta semana, del delegado del Gobierno la que inauguró el tercer volumen, que costó a las arcas municipales unos mil euros, de piel, con el escudo grabado y con papel especial para soportar grabaciones con varias tintas.
Aunque Protocolo es el encargado de custodiarlos, solo el alcalde decide quién firma y quién no. Normalmente, y a excepción de los monarcas, que firman siempre, solo lo hacen la primera vez que una persona visita el Ayuntamiento en representación de un cargo. Aunque hay quienes, como el alcalde de Lugo, José López Orozco han repetido.
De la endiablada caligrafía de Manuel Fraga a la también ilegible del maestro de las letras Gonzalo Torrente Ballester, pasando por dedicatorias en árabe, muchas son indescifrables. Otras van más allá y se convierten en auténticas obras de arte, como el autorretrato del poeta José Hierro o la ilustración con la que el intelectual Isaac Díaz Pardo acompañó su rúbrica.
En cada ocasión, el Concello pone a disposición de los firmantes una escribanía, aunque muchos emplean sus propios bolígrafos y plumas. Y hasta hay quien recuerda disputas por quién se quedaba con el empuñado por el rey.
libro de oro el ayuntamiento de ferrol estrenó esta semana el tercer volumen institucional desde 1953