¿Un caso Julius en Ribadeo?

José Francisco Alonso Quelle
José alonso RIBADEO / LA VOZ

FIRMAS

Un indigente cuyos padres residen en Lisboa deambula por la villa desde hace un mes

14 mar 2012 . Actualizado a las 18:17 h.

Es verlo y remitirse a la imagen de Julius, el joven vagabundo fallecido recientemente tras deambular durante años por las calles de Galicia y ser recluido después en un centro para su tratamiento. Desde hace semanas, este otro indigente está en Ribadeo y se cree -por los datos que facilitó a la Policía Local- que se llama João Paulo Rodríguez, que nació el 6 de abril de 1969, y que es hijo de María y Patricio, residentes en Lisboa. Su deterioro, sus gestos y su apatía enfermiza suscitan preocupación, y el Ayuntamiento reaccionó ya hace días solicitando la intervención del Juzgado de Mondoñedo. Desde esta sala se pidieron informes a la Policía Local. «Estase a traballar, pero todo vai moi lento, e sen unha orde de intervención...», manifestó María Teresa González Piñeiroa, concejala de Saúde e Servizos Sociais en Ribadeo. La edila reconoció que también desde la Asociación de Axuda ó Enfermo Mental de A Mariña se interesaron por la situación de este hombre. «Din que polos xeitos pode ser unha persoa esquizofrénica, e que sen medicación é grave», apuntó.

João no habla ni emite sonido. Se cree que, simplemente, se niega a hacerlo. Desde que está en Ribadeo el personal de Servizos Sociais le ofreció comida (que rechaza) y la posibilidad de ducharse en el pabellón municipal. Lo hizo en dos ocasiones, en las que también cambió su ropa por otra que le regalaron. Pero como aparentemente nunca se muda ni se lava, con el paso de los días su atuendo se va ensuciando y desprende un fuerte hedor. Al parecer, duerme en las inmediaciones de la estación de autobuses, para calentarse con el gas que desprenden los tubos de escape. Los chóferes lo saben y tienen cuidado de no atropellarlo. Lo mismo hacen los conductores que se cruzan con él por las noches, cuando deambula desorientado por la travesía y otras calles.

De momento se ha mostrado como un hombre tranquilo, pacífico, que rehúye el contacto con la gente y que es celoso de su intimidad. Anteayer circulaba por Ribadeo el rumor de que había empujado a un octogenario, pero los agentes de la Policía Local no tenían constancia de ello. Muchos ribadenses se apiadan de él, por su imagen, escupiendo, con costras en la barba, apoyado en cualquier portal, y le dan dinero y comida. Él no pide y a quien le da ayuda incluso le ofrece como muestra de agradecimiento monedas o parte de su comida. Entiende el castellano y sabe leer, porque para comunicarse señala letras en periódicos o carteles, formando letras y frases. ¿Un caso Julius en Ribadeo? El tiempo lo dirá.