¿Cómo es posible que subasten por 11 millones un edificio «fantasma»?

e.v.pita vigo / la voz

FIRMAS

Teóricamente, cualquier persona puede registrar en la propiedad un rascacielos de 30 plantas sin que nadie le exija que sea real e hipotecar ese edificio fantasma sin haber puesto ni un ladrillo. Los juristas lo definen como una hipoteca de división horizontal o declaración de obra nueva. En otras palabras, lo valioso de esa parcela es tener el permiso para construir encima.

Los juristas explican así el hecho de que salga a subasta el 24 de abril por once millones un edificio de 5 plantas que no existe y que debería estar en los números 39 y 41 de la calle Marqués de Valladares. Para algunos, allí solo hay un solar lóbrego. Para otros, esa parcela vale ese dinero porque se halla en una calle próxima a la Milla de Oro de Vigo en la que en los buenos tiempos de la burbuja inmobiliaria se llegó a pagar 6.000 euros por metro cuadrado. Pero lo más valioso de todo es el edificio que se puede construir aunque todavía no se hayan excavado ni los cimientos. Luego, el banco ya hará otra hipoteca para construirlo. «Es algo habitual hipotecar sin que haya nada construido, luego sueltan el dinero según avance la obra. Se paga por el valor esperado. En estas hipotecas y subastas, se hacen unas periciales que comprueban el valor patrimonial y de la licencia. En estas subastas, el banco ya sabe lo que tiene», explica un experto.

En el caso de Marqués de Valladares, la firma Inversiones Playamar no pudo pagar las cuotas de la hipoteca al BBVA y el banco presentó una demanda de ejecución hipotecaria. La idea era construir un edificio en esa zona pero en el 2002 los arqueólogos desenterraron una factoría de salazón romana y el proyecto quedó paralizado. Ahora es el Concello el que debe decidir el futuro del solar.