El repliegue del falso mero

Tras la caída en el consumo del panga, la FAO constata ahora el retroceso en la importación de la perca del Nilo en favor del pescado blanco


redacción / la voz

Primero comenzó a decaer el panga. Y ahora lo hace la perca del Nilo, esa especie que en algunos menús del día se hace pasar por mero (cuando su precio medio supera los 12 euros). El paladar español se cierra cada vez más a esos dos pescados y eso tiene su reflejo en las cifras de importación.

Pero el repliegue de la perca no tiene que ver con gustos, sino más bien con el bolsillo. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), este pescado es cada vez más caro porque se ha reducido la oferta de los países de África. Esa subida de precio derivada de la escasez, unida a que ha crecido el interés por la perca del Nilo en los mercados de Oriente Medio, que muestran la mano mucho más abierta a la hora de pagar más por acaparar el producto, ha provocado que los europeos se hayan volcado en su pescado blanco (merluza y bacalao, sobre todo) y perdieran interés por aquel pescado africano que llega a Europa en filetes congelados.

Así, si en el 2008 los países europeos importaron 42.300 toneladas de filetes de perca del Nilo, esas cifras cayeron a 31.600 toneladas el año pasado. Y según los datos más actualizados de la FAO, correspondientes al primer semestre del año 2011, las compras de falso mero fueron de 15.700 toneladas.

Buenos augurios para la tilapia

Las cifras demuestran un serio resbalón de la que era la segunda especie de pescado de agua dulce más importada en Europa, después del panga. Ni que decir tiene que los productores de tilapia se están frotando las manos, esperando acaparar el hueco que deja la menor entrada de perca del Nilo, también afectada por tres episodios de alertas rojas en Uganda que provocaron, incluso, que la UE se plantease prohibir el pescado de ese país.

La tilapia se escurre en el espacio de la perca y también en el que está dejando el panga. Entre enero y junio del 2011, la importación de una especie que se ha visto envuelta en una polémica por las acusaciones de falta de calidad alimenticia y las dudas sobre sus condiciones higiénicas se redujo un 9 % en Europa. Una caída que, en el caso concreto de España, el principal mercado para este pescado vietnamita de agua dulce, aún fue más pronunciada: del 19 %.

En las otras dos plazas importantes para la especie, Alemania y Polonia, también ha habido fiasco. Y es que durante el primer semestre del año pasado, solo los Países Bajos, donde el consumo aumentó un 6,7 %, dieron una alegría al panga.

Otra cosa es EE.?UU. Allí sí que subió la importación de panga de Vietnam de forma pronunciada: un 79 % con respecto al mismo período del año 2010.

Detrás de ese aumento está la caída de la producción doméstica, y un aumento del consumo que ha introducido al panga en la lista de los diez pescados más populares y consumidos en Estados Unidos.

La Asociación Empresarial de Productores de Cultivos Marinos de España (Apromar) ha promovido un estudio exhaustivo para determinar si la dorada, la lubina, el rodaballo y la corvina que cultivan sus asociados tienen anisakis. Y la conclusión es que no. Durante los dos años en los que se realizó el experimento no se encontró parásito alguno en los pescados analizados, que fueron 1.077 en 45 granjas de las comunidades autónomas de Valencia, Murcia, Andalucía, Canarias y Galicia.

Con eso, Apromar considera probado que la crianza de peces en condiciones controladas por técnicas de acuicultura permite reducir prácticamente a cero las posibilidades de infección por anisakis. E infieren asimismo que la causa por la que el pescado de acuicultura español no contiene el parásito reside en el control de su producción y las buenas prácticas en su gestión, pues siguen una dieta que no puede contener el parásito. A eso se suma la existencia de programas sanitarios implantados en las granjas de acuicultura, que controlan la calidad de los peces a lo largo de toda su vida.

Apromar subraya que los resultados de su estudio están en línea con lo comprobado por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria en el 2010 con el salmón atlántico de acuicultura, en el que la presencia de anisakis es casi nula y el riesgo de infección es ínfimo.

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