Un matrimonio de «Libro Guinness»

María Hermida
María hermida RIBEIRA / LA VOZ

FIRMAS

La pareja ribeirense de Amparo Pato y Sebastián Feliz, a punto de cumplir 80 años casados, es la más longeva de España

26 feb 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Amparo Pato y Sebastián Feliz, que viven en Ribeira, son un matrimonio de récord. Llevan casados la friolera de 79 años. Por los registros existentes, se trata de la pareja viva más longeva de España, la segunda de Europa y uno de los 15 matrimonios más antiguos del mundo. Si el 2 de julio llegan al aniversario de boda, entrarán en la lista de la Wikipedia de las parejas más largas y, si alcanzan el número uno, formarán parte del Libro Guinness. Lo indica Emilio Ibáñez, investigador gerontológico, que se encarga de documentar y acreditar este tipo de datos.

Un tanto ajenos a su gesta, Amparo y Sebastián viven en casa de su hija Clara, en Ribeira. Ella, a punto de ser centenaria, y él, que casi peina los 103, reciben con una sonrisa. Hablan muy poquito y, de las escasas palabras que pronuncian, «gracias» es la que más se repite. Agradecen las fotos, que se les coja de la mano... Y responden con un «regular» al preguntarles por su salud. Eso sí, uno dice que el otro está mejor y viceversa. Debe ser el amor.

El rostro se les ilumina cuando su hija cita a la auxiliar que le ayuda a cuidarles y les enseña a hacer puzles. Actualmente, este es su entretenimiento. Sebastián daba paseos por la ciudad ribeirense hasta hace poco, pero una caída hizo que su movilidad se redujese. «Non saio nada», dice, mientras su hija le ayuda a apoyarse en un andador para sentarse, nunca mejor dicho, al amparo de su Amparo en el sofá. Ella no parece reparar demasiado en su presencia, pero sonríe como con vergüenza cuando su hija les pide que se den un beso. Acaban riéndose los dos, cogidos de unas manos ahora delgadas que ya no se separan. Así pasan la mañana. Bajo una mantita de cuadros. Esperando a que su auxiliar llegue de nuevo. En verano, se trasladan a una casa en las afueras de Ribeira, donde les gusta disfrutar del sol sentados en un porche.

Vivieron en Cataluña

Comen con moderación y apenas toman pastillas. Como dice su hija: «No tienen enfermedades, solo años». Ella es ahora su memoria. Cuenta que su relación, como la de tantas otras parejas de su tiempo, se cosió en tiempos difíciles. Son naturales de la zona de Valdeorras, desde donde Sebastián tuvo que partir para combatir en el frente. Mientras, una luchadora Amparo preparó en secreto un viaje a Londres. Quería buscar fuera el porvenir que no encontraba su tierra, y su talento como cocinera le sirvió en bandeja un futuro algo mejor.

Dice Clara Feliz -el matrimonio tuvo otros dos hijos, uno ya fallecido- que su madre no era mujer de aldea. Y tras Londres, llegó la hora de marcharse a Barcelona, donde se reencontró con Sebastián. Ella en una portería y él repartiendo periódicos. Así se ganaron el pan. Llegaron a la jubilación en tierras catalanas, de las que solo se volvieron cuando, hace siete años, tenían ya dificultades para vivir en solitario.

El cariño de Clara les trajo entonces a Ribeira. Aquí envejecen juntos. Y, aún ahora, dan muestra de su carácter luchador. «Eu quería facer algo, pero non podo», dice Amparo a sus 99 años de edad.

«No tienen enfermedades, solo muchos años. Yo creo que están bastante bien»

Clara Feliz