Casi treinta años de su vida laboral dio Rafael Barcia, mecánico oficial de primera, a Factoría Naval. Su nombre figuró entre los 32 despedidos y, como el resto de sus compañeros, destacó la injusticia que, a su entender, se está haciendo con la plantilla de este astillero.
Entre otras cosas, recordaba que cuando las empresas auxiliares se retiraron del recinto por la acumulación de impagos, fueron ellos, los trabajadores de la plantilla, los que continuaron los operativos y realizaron los compromisos que les pidió la empresa. «El problema principal fue la mala gestión», manifestó.
Por estas razones, entre otras muchas, considera que la dirección de la empresa debería tener un gesto de reconocimiento de este trabajo y no enviarlos a casa sin siquiera comprometerse a decirles cúando les van a pagar la indemnización que se les debe.
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