23 feb 2012 . Actualizado a las 06:00 h.
La innegable efectividad de las últimas campañas de tráfico ha contribuido a palos a la mejora del comportamiento individual en la carretera. Menos velocidad, menos alcohol, menos despistes... Sin embargo, el catálogo de gestos insolidarios e irresponsabilidades se sigue ampliando. Fugas del lugar del suceso, golpes materiales sin dejar una mísera nota... Es la crisis, sí, la crisis de valores.