Una de las familias celestes con todos sus miembros (padres, hijos, yernos y nieta) socios del Celta es la constituida por María José García Martín (64 años) y su marido Armando Rodríguez (63 años). «Yo tengo el número 821 de abonada y mi marido el 250. Los dos somos socios socios históricos. También es socia nuestra hija Ana Rodríguez (37 años) y nuestro hijo Juan Rodríguez (33 años). Luego, está la pareja de mi hija que se llama Agustín Macía y la pareja de mi hijo Ana Pérez, además de nuestra nieta Cadela de año y medio, que es la hija de Juan. La hice socia a los tres días de nacer y más tarde le compré una equipación completa del Celta», explica. Dice que suelen ir en familia a Balaídos para ver los partidos e incluso se le unen dos amigos más.
«Ocupamos toda una fila de arriba de Río Bajo. Antes estábamos detrás de los banquillos, pero tuvimos que cambiarnos por el carrito de la niña», afirma. «Esto es un sentimiento, sufrimos, nos alegramos, nos cabreamos, pero seguimos yendo al campo, aunque he pasado incluso por pernurias económicas. A nosotros quitarnos de ir al Celta es como si nos dejaran sin vida», asevera. María José García es extremeña de nacimiento, pero vino de muy niña a Vigo con su padre (ferroviario). «Yo ejerzo de gallega y el técnico Paco Herrera, de extremeño», comenta.