La resaca de la primera protesta multitudinaria contra las reformas de Mariano Rajoy no ha provocado ningún dolor de cabeza en el PP, o al menos este es el mensaje que quiere transmitir el partido de puertas para afuera. María Dolores de Cospedal intentó ayer rebajar la trascendencia de las movilizaciones: «No fue una respuesta ni mucho menos mayoritaria de la sociedad española», zanjó la secretaria general de los populares. Una contestación que repitió en varias ocasiones durante su intenso periplo por ocho medios de comunicación en una sola mañana.
Hablar «sin exclusiones»
Por su parte, la ministra de Empleo Fátima Báñez, que inauguró ayer una ronda de contactos con los interlocutores sociales con un encuentro con la Confederación Empresarial Española de la Economía Social (Cepes), se mostró dispuesta a hablar de todos los temas «sin exclusiones» y ha asegurado que el Gobierno está «deseando» escuchar a los agentes sociales formular «propuestas concretas».
Por su parte, el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha anunciado que su partido presentará sus propias propuestas durante la tramitación parlamentaria de la reforma porque, a su juicio, «solo con ajuste no se sale de la crisis».
Rubalcaba también ha lamentado que se hayan puesto «en solfa» treinta años de relaciones laborales con una reforma que describió con las mimas palabras que los sindicatos: «Injusta, innecesaria e ineficaz».