Alfoz y O Valadouro coquetean con una unión municipal asumida por muchos vecinos, pero a la que los alcaldes son reticentes
19 feb 2012 . Actualizado a las 07:00 h.O Valadouro es una unidad geográfica inequívocamente delimitada por la serra do Xistral y atravesada por el río Ouro. Está constituida por dos municipios prácticamente gemelos, al menos demográficamente. A punto de perder los dos mil habitantes cada uno, disponen de dos colegios, dos centros de salud, dos piscinas, dos concesiones de recogida de basura, dos servicios de atención a domicilio... Casi todo por duplicado, incluidos, por supuesto, concello, corporación y alcalde. En Foz o en las poblaciones cercanas no hacen distinciones. Los vecinos de ambos concellos son conocidos como «as xentes do Val».
En el próximo pleno que se celebre en Alfoz, la corporación verá una nueva moción propuesta por el BNG y con el apoyo del PSOE, reclamando el inicio de los complejos trámites de fusión entre su concello y el vecino, O Valadouro. Es posible que esta vez la moción prospere y sitúe en este valle de A Mariña la primera iniciativa de calado en Galicia, el territorio más atomizado de España y donde el sentimiento de arraigo empieza ya en el concepto de parroquia.
El alcalde de Alfoz no lo ve claro: «Non temos inconveniente en que se faga un estudo. Pero é moi difícil que a fusión chegue e penso que á maioría dos veciños o tema non lles soa ben».
Y sin embargo, en la calle, no resulta fácil encontrar una oposición frontal a la idea. En el bar del centro sociocultural y de la tercera edad, encajado entre el concello y el colegio, un cartel alegra la puerta: «Se necesitan clientes. No es necesaria experiencia». Dentro, cuatro parroquianos toman café animadamente. Cuando me presento y saco el tema, dos de ellos, directamente, se van: «Temos que entrar a traballar».
Un sueño de alquimia
«Hai cousas que xa se fixeron por duplicado. Pero outras estanse a facer. En Ferreira xa hai unha escola infantil. Pois aquí estamos facendo outra». Al final, Xusto, un exconcejal del PSOE, me invita a un café y expone con algo de tristeza razones palmarias a favor de la fusión, un viejo sueño de alquimia municipal. No se explaya mucho, porque, al fin y al cabo, estamos en la parte débil del territorio, en el concello donde fusión suena a desaparición o, como se suele decir allí, «ir para Ferreira».
En el concello de Alfoz está la industria, con varias empresas madereras y una de carrocerías; en Ferreira do Valadouro están los bancos, distribuidos por un coqueto casco urbano levantado con unas normas subsidiarias que en Alfoz no hay. Tal vez por eso, en la desordenada villa donde están los principales servicios de Alfoz, A Seara, un cartel gigante aclara entre paréntesis algo que debería ser obvio: «(Capitalidade)».
El paradigma
A 200 metros del límite municipal se halla el instituto, el paradigma de la fusión. Allí acuden los chavales del valle desde 1996. Al principio, cuentan los profesores veteranos, salían algunas rencillas de pueblo, Villarriba y Villabajo: «Pero non durou nin un curso». Y ya van 15.
Por allí, la chavalada está al completo en la misma idea: la unión sería buena para todos. «Polo menos aforraríamos o soldo dun alcalde», dice Christian, que es de Ferreira, uno de los cuatro estudiantes de cuarto de ESO que nos ayudan a hacer las fotos. Hablamos del asunto y del futuro. Los dos chicos quieren quedarse en el valle; las dos chicas, no. Les gustaría, pero se ven estudiando medicina, filología inglesa. Ellos prefieren la ingeniería forestal, el medio ambiente. Tal vez lleguen a vivir en un valle con un solo concello. Pero el director del instituto no se engaña. El verdadero problema es que este curso hay 77 alumnos, cuando la matrícula llegó a ser de casi 200.
En el despacho del alcalde de Ferreira se desarrolla un discurso clónico al de su homólogo de Alfoz: «En principio, estamos en contra, pero parécenos ben que se faga un estudio». Los dos alcaldes dicen que no se pueden perder servicios y que, para mantener los mismos, no es necesario fusionar nada. Ambos consideran preferible compartir servicios, pero admiten que la mancomunidad creada hace más de 10 años solo ha servido para gestionar las escuelas taller. «Pode que estea algo aletargada», admite el alcalde de Alfoz.
Seguramente, en la calle, la idea está más asumida de lo que sus regidores creen, pero los dos responden parecido cuando se les cuestiona si firmarían el último documento de su concello: «Sería o peor que me podería pasar», asegura el de O Valadouro. La fórmula está preparada, pero los alquimistas no parecen estar por la labor.
Por cierto, de la casa consistorial de Alfoz a la de O Valadouro se tarda menos de cinco minutos en coche. Hay una distancia de 3,7 kilómetros.
Desde el concello de O Valadouro saludan Christian Pérez y Carmela Trigo; desde el cartel de Alfoz, Iván Fernández y Verónica Trigo. Los cuatro son estudiantes de cuarto de ESO en el instituto que da servicio a los dos concellos. Allí no hay distinciones municipales y casi todos están por la fusión.