Un cierre decretado por el PSOE, pese al dictamen técnico


El cierre de la central nuclear de Santa María de Garoña, la más antigua del parque español, fue acordada en julio del 2009. Fue una decisión estrictamente política, porque el informe técnico solicitado por el anterior gobierno al Consejo de Seguridad Nuclear avalaba la petición de la operadora de la planta, Nucleonor, de ampliar su vida útil diez años más, hasta el 2019.

El por aquel entonces ministro Miguel Sebastián justificó su decisión en el hecho de que de esta forma se atendía a una promesa electoral y a que se trataba de una central con una escasa contribución al sistema energético español, por lo que podía ser prescindible. La orden que decretaba el cierre de Santa María de Garoña se encontró ya desde el primer momento con la fuerte oposición del gobierno de Castilla-León, gobernada por el PP. Este partido, a nivel nacional, también anunció que revocaría la decisión si ganaba las elecciones, cosa que finalmente hizo. Ahora, tras el nuevo dictamen del CSN, hay vía libre.

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Un cierre decretado por el PSOE, pese al dictamen técnico