Los políticos no entienden de méritos

FIRMAS

La clase política atraviesa los peores tiempos desde la instauración de la democracia, pero hay que reconocerle el esfuerzo que hace a diario para seguir cayendo a lo más bajo. La destitución de Gabino Silva es otra demostración de que esta gente tiene unos arrestos, por no decir otra cosa, de campeonato. En la decisión no se valoran méritos, sino afinidades, amistades o a saber qué cuestión espuria, y no seré yo quién critique al sustituto, porque ni le conozco ni le atribuyo responsabilidad alguna en el proceso.

El aún capitán marítimo de Vilagarcía alcanzó el puesto discretamente hace solo dos años, y es sintomático que haya conseguido lo que nadie ha logrado en los sectores del mar: unidad de acción contra un despropósito. Dirigentes y profesionales de todas las corrientes van todos a una para tumbar la intención de Marina Mercante, y sus argumentos no son políticos, ni de amistad, ni de nada al margen de la profesionalidad. Eficaz, cercano, implicado son algunos de los adjetivos que atribuyen a Gabino Silva; y que tienen mucho más peso que el capricho de cambiarlo todo cuando un partido consigue un Gobierno, en una especie de ridícula demostración de poder, del «aquí mando yo».

¡Ya está bien! Déjense de tonterías y apliquen el viejo tópico de que «lo que funciona no se cambia», y menos aún cuando estamos hablando de un cargo que afecta directamente a los sectores del mar, permanentemente en crisis, permanentemente inestables, permanentemente enfrentados. Gabino se ha ganado a todos porque, como dicen, «é un dos nosos», nació y creció salpicado por la ría de Arousa.