Nos tiramos de los pelos ante estudios que demuestran que las niñas van al cole con la panza vacía para no engordar o que las mujeres prefieren estar delgadas antes que sanas, pero nos parece fabuloso que una chavala estupenda, en short y con tres tallas menos de camiseta, salga en la tele jaleando las virtudes excelsas de la última galleta de aire o del yogur sin leche. El número de niñas que se saltan las comidas se duplicó desde los ochenta y urge un estudio que relacione ese problema con la publicidad. Pero verán, la industria de alimentos dietéticos ganó 1.750 millones de euros en el 2010 y tiene un crecimiento anual del 8 %, y no hay Gobierno que se arriesgue a que le levanten las fábricas y se las lleven a otro lado, así que les tienden la alfombra roja para que nos sigan colando por la tele sus cuerpos de mentira y sigan jugando con la salud de las personas.