Basso destaca que la selección del medio centenar de obras de la muestra y de su temática «ha sido interesante, porque tienes que autoexaminarte y al mismo tiempo era una forma de cerrar un capítulo de mi trabajo en estos últimos diez años». La exposición recoge las principales series que desarrolló desde 1999 hasta septiembre del 2011, entre ellas Leviatán, que surgió con el Prestige, o Equinocial, realizada en la selva venezolana y en la que llegó a sumergir las obras en ríos para «que la pintura dependiese de la erosión del agua». «Justo cuando estaba realizando la serie surgió la catástrofe -comenta-, y como todo artista gallego, tuve que hacer como una urgente llamada a eso. Desarrollé esa serie, como el monstruo que vuelve a Galicia, e introduje baños de alquitrán, azufre, carbón... Después de que pasara, estuve trabajando en Ons sobre el horizonte, como una especie de resurgir».