Sin sombra de glamur en el callejón

La Voz

FIRMAS

12 feb 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Ni sombra del glamur de aquellos millonarios foros en los que se daban cita la realeza, los deportistas triunfadores y los políticos en el poder. En el desangelado y triste callejón gris que da acceso a la puerta de atrás de los juzgados de Palma, decididamente no había ni chispa de aquel lujo... Eso sí, había flashes. Y muchos.

Flashes de las cámaras que se esmeraban en inmortalizar cada segundo del famoso paseíllo de Diego Torres hacia el juzgado. Apenas 40 metros, distancia que Zarzuela pidió al juez que no haga recorrer a Urdangarin, pero suficientes para ver la cara cansada del aún engolado exprofesor de Esade, acompañado de su mujer. La imagen de ambos, en un día gélido, no podía contrastar más con la del resto de los clientes a los que conducían a los juzgados de guardia a primera hora de un sábado. Los chorizos de poca monta detenidos en otra movida noche de viernes, y que pasaban a disposición judicial tras unas horas en los calabozos, se mezclaron con el ex mejor amigo del yerno del rey. Uno de los curiosos allí presentes resumió la extraña imagen: «Todos juntos... delincuentes de cuello blanco y delincuentes de uñas negras».