Siempre en segunda línea

la voz

Soraya contra Soraya. Las dos vallisoletanas se enfrentarán en las sesiones de control de los miércoles en el duelo más importante tras los que mantendrán Rajoy y Rubalcaba. Esta mujer, de 48 años, de familia trabajadora, divorciada y con dos hijos, comprometida, feminista, fama de competente y trabajadora, inició su trayectoria profesional trabajando como abogada en un centro de mujeres maltratadas de su ciudad natal. En el 2000 fue elegida eurodiputada y a partir de entonces estrechó lazos con Elena Valenciano, con la que mantiene una gran amistad. Ambas han coincidido también en la ejecutiva.

La nueva portavoz en el Congreso ha hecho toda su carrera política con Zapatero, pero siempre en segunda línea, sin excesivo protagonismo. En el 2004 fue elegida diputada y posteriormente entró a formar parte de la ejecutiva federal como responsable de Medio Ambiente. En el 2007 aspiró a la alcaldía de Valladolid, pero fracasó en su intento de derrotar al popular Javier León de la Riva. Su nombramiento en el 2008 como secretaria de Estado de Cooperación en sustitución de Leire Pajín la hizo más conocida a escala nacional. Sobre todo a raíz de viajar a África para traer de vuelta a España a dos cooperantes secuestrados en Mauritania por Al Qaida. También llamó la atención cuando un micrófono la pilló llamando «abuelo cebolleta» a Felipe González cuando este acudió por sorpresa a la pasada conferencia política del PSOE para apoyar a Rubalcaba.

Cuando el equipo de Chacón dio a conocer el documento Mucho PSOE por hacer, muy crítico con la gestión de Zapatero, fue una de las impulsoras de su réplica, el manifiesto Yo estuve allí, firmado por exsecretarios de Estado que se declaraban orgullosos del trabajo realizado.

Pasar página. Esa es la consigna que repiten en público casi todos los dirigentes socialistas. Pero no va a ser fácil. El congreso de Sevilla deja heridas abiertas que tardarán en cicatrizar. Los chaconistas han sido sometidos, siguiendo la expresión de José Bono, pero están dispuestos a dar la batalla de inmediato, en los congresos regionales, algunos de los cuales se prevén a cara de perro. Por ejemplo en Madrid, con un Tomás Gómez que se ha convertido en uno de los mayores críticos del secretario general, o en Andalucía, donde el sector crítico con el aparato controlado por Griñán ha crecido, pero también en Galicia o la Comunidad Valenciana.

Ademas, la designación de la vallisoletana Soraya Rodríguez y del bilbaíno Eduardo Madina confirma también el desplazamiento del poder en el PSOE hacia el tercio norte, con una fuerte presencia de Castilla y León -Óscar López como secretario de Organización y la propia Rodríguez- y el País Vasco, que sitúa en puestos importantes a Patxi López y a Madina. Pese al empeño de Rubalcaba en negar importancia a este hecho puede provocar el malestar de otras federaciones, empezando por la siempre poderosa Andalucía.

Pero de donde le pueden venir los mayores problemas es de Cataluña. Los delegados del PSC votaron en bloque por la catalana y obtuvieron solo dos vocales en la ejecutiva.

Su portavoz, Jaume Collboni, afirmó ayer que defenderá ante Rubalcaba el voto diferente de los socialistas catalanes en el Congreso cuando no sea posible el acuerdo en temas de especial interés para Cataluña, de acuerdo con lo que aprobaron en diciembre. El partido catalán quiere ser «más PSC que nunca», según sus propias palabras. El líder del PSOE presumió ayer de tener unas magníficas relaciones con el PSC cuando se le preguntó por las declaraciones de su secretario de Acción Política, Antonio Balmón, que señaló que no se sentía representado por la ejecutiva federal. Además, nadie duda de que Chacón no se dará por vencida y, aunque se tome su tiempo, volverá a la carga para disputar las primarias, a Rubalcaba o a Patxi López.

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