Artistas, amantes de lo ecológico y desempleados coinciden en Berlín
30 ene 2012 . Actualizado a las 10:23 h.Al descender del metro en Kottbuser Tor huele a kebab. Es el pequeño Estambul, el corazón del barrio turco de Berlín, una población que llegó después de la II Guerra Mundial para reconstruir todo lo que habían tirado las bombas. Aquel éxodo fue producto de un acuerdo laboral entre Estados con el que Alemania pretendía conseguir la mano de obra precisa para levantar de nuevo el país. Poco después, un convenio parecido suscrito con España fue el que impulsó el desfile de trabajadores gallegos hacia los Länder del sur y el oeste hace cinco décadas. Venían para trabajar en las fábricas y en la hostelería. Basta revisar dónde están ubicados los centros gallegos que hay en Alemania (Bonn, Múnich...) para comprobar dónde acabaron. La capital, donde no hay Casa de Galicia, se mantuvo al margen. Ahora no ocurre lo mismo. Pero es que el contexto ha cambiado.
Mientras que el personal cualificado que reclama el Ejecutivo de Merkel acude a zonas industriales, a la capital llegan perfiles muy diversos. Desde arquitectos interesados en el desarrollo urbanístico de la capital alemana a artistas e intelectuales atraídos por una oferta cultural que no es comparable a ninguna otra ciudad de Europa. Y desempleados en busca de oportunidades. Porque Berlín, por ahora, es una ciudad barata. Además, con pocas horas de trabajo puede ganarse lo bastante para vivir bien.
Entre los que triunfan o vienen con un empleo asegurado, están los que igual que antes se iban a Londres a aprender inglés y trabajar en lo que fuera llegan ahora a Berlín. «Vienen muchos cobrando el paro y, como ahora puedes fichar por Internet, están aquí hasta que se les acaba el dinero», comenta una chica de origen coruñés que oculta el nombre porque está en ese caso.
Pero solo los que acaban sumergiéndose en serio en el alemán logran un empleo. Y es que en muchos puestos piden un control del idioma medio. Por eso muchos regresan. Son emigrantes mientras puedan sostenerse.