El tarifas del aparcamiento de Peinador doblan las del de Santiago, aunque los gestiona la misma empresa
28 ene 2012 . Actualizado a las 06:00 h.El aparcamiento de Peinador pasó de casi nada a todo. Hasta hace unos años tenía un modesto aparcamiento en superficie con unas 300 plazas, que normalmente estaba a tope. Ahora cuenta con un moderno párking subterráneo en varias plantas con 2.500 plazas, la mayoría de ellas vacías.
Es cierto que la crisis económica le ha pillado con el pie cambiado. Se planificó la nueva instalación en un momento de fuerte crecimiento de pasajeros, y cuando estuvo terminado, tras una inversión próxima a los 50 millones de euros, lleva cuatro años en constante pérdida de viajeros.
En este contexto se ha descubierto que el propio Concello vigués, por medio de la concesionaria de la zona azul, se dedica a promocionar el aeropuerto rival de Lavacolla publicitando su aparcamiento. Al margen de que es jugar a la contra con Vigo, lo cierto es que tienen motivos para hacerlo.
El principal, que la empresa, Dornier, es también titular del párking santiagués, motivo por el cual, sin duda, le hace el juego. Lo sorprendente es que también gestiona el de Peinador, al que en sus tiques de estacionamiento de la w no le hace ni caso.
Clara diferencia
Desde un punto de vista objetivo, para un usuario neutral sería mucho más conveniente utilizar el aparcamiento de Santiago, como el de Vigo recientemente inaugurado. En ambos casos se encuentran en buen estado y son modernos, pero la diferencia de tarifas es sustancial. En el de Vigo la cosa es sencilla: aparcar cuesta 10,75 euros al día y a partir del quinto la tasa baja a 8,6. Y no hay más. En el de Lavacolla las cifras son mucho más reducidas: los tres primeros días 23,2 euros, cuatro 30,9, cinco 38,6 y a partir de aquí se le suma 7,7 euros por jornada.
No obstante, con reserva previa la cosa cambia a mejor; dos días 15 euros, tres 17, cuatro 20,5, cinco 26 y una progresión similar. Después, superado el décimo día, se queda en 5 euros.
En este contexto, con precios que claramente doblan los de Lavacolla, donde el número de viajeros es muy superior, no es extraño el aspecto que ofrecen las plantas del párking vigués. Ni tampoco que haya cerrado una de ellas con la excusa de cedérselo al instituto ferial. De esta forma los escasos usuarios están un poco más agrupados.