El coste se disparó de 9 a 12 millones

La Voz

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La obra del Ágora desató, en su día, una intensa guerra política en el consistorio coruñés que parece haber llegado a su final. De hecho, ayer la concejala socialista Silvia Longueira, que en su día dirigió el área de Asuntos Sociales (de la que dependía el edificio), mostraba su entusiasmo por la actitud del gobierno local al respecto: «Han pasado de llamarlo mausoleo a presentarlo en Fitur como un reclamo turístico. Siempre es bueno que rectifiquen y nos alegramos mucho de que por fin abra sus puertas este fin de semana».

Ideado en el 2005, con Francisco Vázquez todavía en la Alcaldía, su ejecución no empezó hasta el 2009. Entonces, Javier Losada comandaba la coalición entre PSOE y BNG que gobernó la ciudad entre el 2007 y el 2011. Inicialmente partió con un presupuesto de 9,2 millones. Una parte de ese dinero se obtuvo de fondos Feder pero los problemas que surgieron durante la ejecución de la obra se tradujeron en un sobrecoste que dejó su factura final en más de 12 millones de euros. El PP fue especialmente crítico con él cuando estaba en la oposición. Denunciaron no solo el aumento de la factura o los muebles adquiridos (algunos de más de 4.000 euros), sino también la inauguración encubierta que el entonces alcalde hizo durante la campaña electoral de mayo del 2011, cuando el edificio no estaba terminado. Entonces el director era Manuel Olveira, que fue destituido en cuanto el PP de Carlos Negreira se hizo con el gobierno local coruñés. Ahora, el Ágora depende de la concejalía de Cultura y será una de las piezas más mimadas de su gestión.