Vecinos de O Corgo siguen esperando a que se reconstruya la infraestructura.
24 ene 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Vecinos de la parroquia de Marei, en el concello lucense de O Corgo, están hartos y se sienten discriminados. ¿El motivo? Hace más de un año que una riada se llevó por delante el puente de Vilanova, que cruza el río Tórdea, y que es la principal vía de comunicación de estos ciudadanos para acceder a sus prados, ir a la iglesia o a Lugo. Incomunicados no se quedaron, eso sí. Dando un rodeo de 11 kilómetros, pueden acceder a fincas que tienen a pocos metros de sus casas. Y la cosa va para largo, pues el alcalde, José Antonio Ferreiro, explicó que hasta el verano no empezará la reconstrucción, que costará 150.000 euros, financiados por Xunta y Concello. Dice el regidor que la Confederación Hidrográfica tardó seis meses en dar autorización, aunque ellos mandaron el proyecto en marzo.
El problema de estar sin puente no es solamente de comodidad o rapidez, sino que acarrea importantes pérdidas económicas para unos vecinos cuyo principal medio de vida es, en casi todos los casos, la ganadería. «As vacas están acostumadas a saír e, se non o fan, producen menos leite; e, se non poden ir pacer aos prados, hai que mercar comida. Nós temos 35 vacas, nas que estamos gastando 2.000 quilos máis de penso ao mes e que producen 10 ou 15 litros menos ao día», explica Carmen Ferreiro, vecina de Vilanova. Ante las protestas de los vecinos, el alcalde colocó en abril un paso provisional, con cargo a las arcas municipales, para paliar en la medida de lo posible los problemas. Pero no es suficiente. El regidor reconoce que, si hay una crecida en el río, la plataforma metálica no resistirá. Este acceso provisional es apto para el paso del ganado, turismos y tractores a media carga, pero «a maquinaria que temos para traballar non pode pasar, nin cisternas, nin remolques, así que andamos 11 quilómetros para ir aos prados e outros tantos para volver», continúa Ferreiro.
Tampoco puede pasar el camión de la leche, el del pienso y el autobús escolar. Así que ni los más pequeños se libran de las molestias: ahora deben coger el bus en otro pueblo, y media hora antes.
En cuanto a la plataforma provisional, algunos ni siquiera se atreven a usarla para el paso del ganado. Josefa López, otra vecina de Vilanova, explica que una vaca suya cayó al río y rompió tres costillas. Cuando le nació la cría, murió al poco tiempo. No es el único caso de vacas que caen al río al cruzar la plataforma y pierden allí mismo la cría.
Peligro si vuelven las crecidas
Los vecinos se quejan de la inestabilidad de la plataforma, que en algunos lados está asentada en piedras colocadas sobre raíces de los árboles. De hecho, casi nadie se atreve a circular por ella de noche. Eugenia López, vecina de Vilanova que trabaja en Lugo, es una de ellas: «Si empieza a crecer el río, por aquí ya no se pasa, y de noche es imposible verlo, así que cuando vuelvo a casa después de trabajar siempre doy un rodeo por Santalla para evitar el puente, aunque sea peor carretera», cuenta.
Dar el rodeo no es solo un problema de tiempo, también de seguridad viaria, pues si no tienen puente para cruzar, la carretera alternativa tiene muchas curvas, es estrecha y una auténtica pista de patinaje con las frecuentes heladas. Alguno ya ha sufrido por ello, en sus propias carnes, percances al volante.
Gastan más en piensos para el ganado y las vacas producen menos litros de leche
Para ir a prados que están a pocos metros tienen que dar un rodeo de once kilómetros