Beatriz Iglesias Verde (56 años). Invirtió 47.600 euros en una sucursal de Caixanova. «Estoy casada y ese dinero fue lo que conseguimos ahorrar durante nuestra vida, pero con mucho sacrificio. Mi marido fue marinero y sabe Dios las veces que acudió a pescar al Gran Sol durante toda su santa vida laboral», manifiesta. «Crié a los tres hijos sin poder ir ni una sola vez a la peluquería. Siempre vivimos en crisis, para poder ahorrar algo para la vejez», añade.
Argumenta que siempre ha tenido una gran confianza en la empleada de esa sucursal bancaria de Moaña: «Nos aconsejó que no tuviésemos más tiempo el dinero en una cuenta corriente y que era mejor que lo invirtiésemos en las preferentes. Fue en el año 2009 e incluso metí el que tenía para cuando se case mi hija. Pero, en en la pasada Navidad, una vecina me puso en alerta y acudí al banco. Se me vino el alma a los pies. ¿Cómo lo voy a recuperar?».