Hay humos que aún resisten

Ángel Paniagua Pérez
Á. Paniagua VIGO / LA VOZ

FIRMAS

El primer club de fumadores de Vigo, El Jardín de María, cumple un año

22 ene 2012 . Actualizado a las 06:00 h.

En la celebración de su aniversario, ningún socio del primer club de fumadores de Vigo podrá echarse una calada. Los miembros de El Jardín de María celebrarán estos días una cena de cumpleaños. No lo harán en las instalaciones del club, sino en las mesas de la cafetería que lo puso en marcha, con el mismo nombre, de la calle Mantelas, 26 (A Salgueira). Como desde el 1 de enero del 2011 está prohibido consumir tabaco en todas las cafeterías de España, no podrán fumar. El club de fumadores ocupa una habitación anexa, con entrada independiente, como exige la ley. Los socios pueden consumir pitillos, pero se hace pequeña para instalar una mesa, unas sillas y organizar una cena.

El Jardín de María era una pequeña cafetería de ambiente familiar. Cuando entró en vigor la nueva ley, tuvieron que prohibir fumar. Para evitar una espantada de clientes, se les ocurrió montar un club de fumadores, ya que la ley 42/2010 sí permite consumir tabaco en estas asociaciones. Nació el 22 de enero del 2011, hace hoy un año, y se convirtió en el primero de Vigo. Desde entonces ha captado 190 socios que pagan 4 euros por inscribirse y otros 3 al mes. «No ganamos dinero, nos sirve para el mantenimiento, la luz... bueno, una parte», explica Javier Rodríguez.

Un espeso manto de humo cubre el local por la tarde. Los socios consumen cervezas y refrescos, juegan a las cartas, al dominó, ven una película o simplemente charlan en los sofás del club, con una chimenea encendida al fondo. «Instalamos un extractor y hay una ventana que abrimos de vez en cuando», explican. Aun así, el contraste entre la cafetería y el salón del club lo notan los ojos y la nariz.

Un socio quiere otra cerveza. Él mismo sale del salón, va a la barra de la cafetería, pide, paga y se lleva la consumición. La ley no permite que haya ningún trabajador al servicio del club. No hay camareros. Es solo una asociación recreativa, dada de alta en el registro de la Xunta para ese tipo de entidades. No existe un listado específico para clubes de fumadores.

Mientras el club nacía y crecía, la cafetería se ha ido vaciando progresivamente. «Sí, estoy solo la mitad del día», afirma Javier Rodríguez. Los clientes prefieren servirse ellos mismos -«alguno todavía no se acostumbra a que no haya camareros»- y disfrutar de su consumición en la sala anexa, la del club, mientras fuma o charla con alguien que fuma, antes que quedarse en la pequeña cafetería y renunciar al tabaco. Hay humos que resisten.