Jeanette Baldrán aboga por que se atienda a todas las pacientes y se busquen descuentos para las operaciones.
18 ene 2012 . Actualizado a las 15:48 h.El caso de los implantes PIP ha hecho mucho daño a los cirujanos plásticos. Jeanette Baldrán, especialista asociada a la Secpre y radicada en Galicia desde hace 27 años, recuerda que ellos también son «víctimas en este caso» -el día 28 de enero tienen una asamblea en Madrid para decidir qué medidas tomar-, aunque su principal preocupación son las mujeres afectadas, a las que «ningún organismo oficial apoya».
-¿Usted ha colocado prótesis de la marca PIP?
-Sí, dieciséis implantes, ocho pacientes, porque contaban con todos los controles de la UE. No estoy en condiciones de culpar a nadie ni de decir quién es el responsable, pero algún día tendrá que investigarse.
-¿Han tenido problemas sus pacientes?
-Casi todos se cambiaron antes de que diesen complicaciones, porque los implantes, absolutamente todos, tienen fecha de caducidad.
-Usted dice que le preocupa la indefensión de las pacientes.
-Sin duda. Ningún organismo oficial las apoya. Yo quiero tranquilizar a esas pacientes y decirles que acudan a su cirujano para informarse.
-¿Es partidaria de retirar las PIP aunque no estén rotas?
-Sí, sin prisa pero sin pausa. Pero se trata de una operación muy cara, y creo que por solidaridad humana, médica, ética y económica los cirujanos tenemos que ajustar al máximo los costes. Nadie se acuerda de las mujeres latinoamericanas, y el 90 % de las que están en España se han operado, casi todas en sus países de origen. Estas mujeres no tienen una clínica a la que acudir.
-¿Qué propone?
-He conseguido que diferentes firmas de implantes dejen sus productos a un 50 % de descuento, y que se ajusten al máximo los costes del quirófano.
-¿Eso qué ahorro supone?
-Nosotros hemos reducido los costes en 2.500 euros para los casos más complejos, que en Galicia pueden costar 9.500.
-¿Por qué tanto dinero?
-Porque se trata de tres operaciones en una. Primero hay que quitar las prótesis; segundo, lo más difícil, limpiar la zona, retirar la cápsula natural en la que están, porque si la prótesis se ha roto eso es sumamente delicado, engorroso; después hay que ponerle las prótesis nuevas. Son fácilmente tres horas de operación.
-¿Por qué no quitárselos (la sanidad pública se encarga en aquellas mujeres operadas en el exterior) definitivamente?
-El resultado es un desastre estético. Es como si vacías un bolsillo que estaba lleno y lo dejas que se pegue de cualquier manera. Hay que volver a poner un implante en el momento para que quede perfecto.
jeanette badrán blanco cirujana plástica