Prefiere no dar su nombre para evitarse problemas, pero sí cuenta su historia. Es un vecino de Boiro de 31 años que a los 16 empezó a saber cómo era eso de ir al tajo. Tras completar la antigua EGB, se subió al andamio. Trabajó en la construcción durante un tiempo, y luego decidió ir mejorando su posición en el mercado laboral. Dice que siempre le gustó el mundo policial, y así fue como acabó apuntándose para formar parte de los auxiliares que cada verano dan apoyo a las plantillas de los guardias locales: «Probei sorte e a verdade é que me gustou, estiven de auxiliar tanto en Boiro como na Pobra, un total de cinco veces».
Dado que le interesó el oficio, decidió que quizás podría presentarse a una oposición. El camino no fue corto. Tras años sin coger los libros, tuvo que sacar cuarto y quinto de la ESO y luego el bachiller. Lo hizo sin dejar de trabajar en sectores como el de la conserva. Una vez conseguida la titulación, empezó a estudiar los 40 temas que incluye la oposición y a preparar las pruebas físicas. Finalmente, envió la documentación para aspirar a la plaza ribeirense. Dice que en los últimos días tuvo un pequeño problema con una rodilla. Aún así, tiene claro que se presentará a los exámenes y confiesa: «Isto gústame, pero o principal é que é algo estable, e iso é o que eu busco».