«Estoy mal de salud, próximo a la depresión, y que ocurra esto... Estos días cuando me despido en los pueblos, la gente me da ánimo y yo les digo que me voy igual que llegué: sin nada. He cometido aciertos y errores, pero que me acusen de robar, cuando lo que menos necesito en esta vida es dinero para vivir, realmente es algo muy grave», explicó el párroco.
Silvaje es un párroco especial. Nacido en el seno de una familia noble, aprovechando sus contactos ha emprendido numerosas actividades altruistas, colaborando por ejemplo con el ex obispo de Mondoñedo-Ferrol, Gea Escolano, y financiando proyectos, por ejemplo, en Perú.
Aunque prefiere no desvelar esta parte de su faceta personal, en su defensa señaló: «En estos tres años he contribuido a restaurar el patrimonio eclesiástico e histórico de la zona; como la capilla de A Ponte, la iglesia de Cubelas, de Vidal... he conseguido inversiones millonarias y también he colaborado con la sociedad civil, por ejemplo en el asunto del puente de A Ponte de Arante. He ayudado con mi dinero a familias, organizado campos de trabajo... que me acusen de un robo es totalmente contradictorio».
Respecto a la incógnita de por qué el autor del robo de las imágenes decidió devolverlas, la hipótesis de Silvaje es que se vio superado y atemorizado por la repercusión que adquirió la noticia en toda España.
Silvaje denunció ayer en la Guardia Civil otro intento de robo, en este caso en la capilla de San Fernando, en Balboa (Trabada): «Forzaron la puerta y rompieron una de las bisagras, pero no lograron entrar. Esto, desgraciadamente, es cada día más habitual».